domingo, 30 de marzo de 2014

IV Domingo de Cuaresma


(Evangelio según San Juan capítulo 6 versículos del 1 al 15)

Homilía de San Agustín, Obispo.

Los milagros que realizó Nuestro Señor Jesucristo son en verdad obras divinas, y nos ayudan en gran manera para conocer a Dios por medio de las cosas visibles. El es de tal naturaleza que no puede ser visto con los ojos del cuerpo; por otra parte, los milagros, con los cuales gobierna todo el mundo y dirige todas las criaturas por su misma continuidad no excitan nuestra admiración, y así vemos que apenas nadie fija la atención en las admirables y extraordinarias maravillas de Dios que resplandecen en cualquier grano de semilla. Por esto, en su admirable misericordia, se reservó realizar, en tiempo oportuno, algunas obras fuera del ordinario curso de la naturaleza, a fin de que quedásemos sorprendidos viendo, no cosas mayores, sino desacostumbradas, ya que las de cada día no producían efecto en nuestro ánimo.

Ciertamente es mayor milagro el gobierno de todo el mundo que la alimentación de cinco mil hombres con cinco panes. Y con todo, de aquello nadie se admira. De esto nos admiramos, no porque sea cosa mayor, si no porque es rara. Y a la verdad ¿quien ahora alimenta a todo el mundo, sino aquel que con pocos granos produce los alimentos? Jesucristo obró,  pues,  como Dios. Con el mismo poder  con que multiplica pocos granos produciendo las mieses, hizo que en sus manos se multiplicasen los cinco panes. El poder estaba en las manos de Cristo. Aquellos cinco panes eran como semillas no puestas en la tierra sino multiplicadas por aquél que hizo la tierra.

Presentó, pues, este milagro a nuestros sentidos para elevar nuestros pensamientos, y lo mostró a nuestros ojos para ejercitar nuestra mente. Quiso que admiráramos al Dios invisible a través de sus obras visibles, a fin de que, robustecidos en la fe y purificados por ella, deseásemos ver a  aquel Dios cuya invisible realidad nos manifiesta las cosas visibles. Pero no solamente vemos estas cosas en los milagros de Cristo. Preguntamos a los mismos milagros qué nos predican a Cristo, pues también ellos tienen su lenguaje para quien sabe comprenderlos. En efecto, siendo Cristo el Verbo de Dios, todo lo que hace el Verbo es también una palabra para nosotros.

¿Cuál es nuestra fe?. Pidamos a la misma Virgen Santísima, la fe que Ella tuvo mientras vivió en esta tierra, para poder cumplir los mandamientos  de Dios.


jueves, 20 de marzo de 2014

Santa Misa Cantada en Honor de San José

 El ilustre Patriarca, el Bienaventurado José, fue escogido por Dios prefiriéndolo a cualquier otro santo para que fuera en la tierra el castísimo y verdadero esposo de la Inmaculada Virgen María y el padre putativo de su Hijo único. Y con el fin de permitir a José que cumpliera a la perfección un encargo tan sublime, lo colmó de favores absolutamente singulares. Por eso, es justo que la Iglesia católica, ahora que José está coronado de gloria y honor en el Cielo, 
lo rodee de magníficas manifestaciones de culto
 y lo venere con una íntima y afectuosa devoción.

( Papa Pío IX, Inclytun Patriarcham, del 7 de julio de 1871 )









miércoles, 19 de marzo de 2014

FRAGMENTO DE UN ESCRITO DE SANTA TERESA DE JESÚS SOBRE SAN JOSÉ.

………… "Y tomé por abogado y señor al glorioso San José y 
encomendéme mucho a él. 


Vi claro que así de esta necesidad como de otras mayores de honra y 
pérdida de alma este padre y señor mío me sacó con más bien que yo 
le sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que 
la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes 
que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los 
peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros 
santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a 
este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas y que 
quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la 
tierra -que como tenía el nombre de padre, siendo ayo, le podía 
mandar-, así en el cielo hace cuanto le pide. 

 Esto han visto otras algunas personas, a quien yo decía se 
encomendasen a él, también por experiencia; y aun hay muchas que 
le son devotas de nuevo, experimentando esta verdad. 

 Procuraba yo hacer su fiesta con toda la solemnidad que podía, más 
llena de vanidad que de espíritu, queriendo se hiciese muy 
curiosamente y bien, aunque con buen intento. Mas esto tenía malo, si 
algún bien el Señor me daba gracia que hiciese, que era lleno de 
imperfecciones y con muchas faltas. Para el mal y curiosidad y 
vanidad tenía gran maña y diligencia. El Señor me perdone. 
 Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso Santo, 
por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. 
No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares 
servicios, que no la vea más aprovechada en la virtud; porque 
aprovecha en gran manera a las almas que a él se encomiendan. 
Paréceme ha algunos años que cada año en su día le pido una cosa, y 
siempre la veo cumplida. Si va algo torcida la petición, él la endereza 
para más bien mío." 
  Si fuera persona que tuviera autoridad de escribir, de buena gana 
me alargara en decir muy por menudo las mercedes que ha hecho 
este glorioso Santo a mí y a otras personas; mas por no hacer más de 
lo que me mandaron, en muchas cosas seré corta más de lo que 
quisiera, en otras más larga que era menester; en fin, como quien en 
todo lo bueno tiene poca discreción. Sólo pido por amor de Dios que 
lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien 
que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción. En 
especial, personas de oración siempre le habían de ser aficionadas; 
que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles en el 
tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a San José 
por lo bien que les ayudó en ellos. 

Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso 
Santo por maestro y no errará en el camino. Plega al Señor no haya yo 
errado en atreverme a hablar en él; porque aunque publico serle 
devota, en los servicios y en imitarle siempre he faltado." 

domingo, 16 de marzo de 2014

II Domingo de Cuaresma

(Evangelio según San Mateo capitulo 17 versículos del 1 al 9)

De la Homilía de San León Papa.
Tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y habiendo subido juntamente con ellos a un monte excelso, manifestóles el  esplendor de su gloria. Pues si bien habían entendido que era Dios, ignoraban aún de qué era capaz aquel cuerpo en el cual la divinidad estaba encubierta. Y por lo mismo, propia y concretamente el Salvador, había prometido que algunos de sus discípulos presentes no habían de morir sin haber visto antes al Hijo del hombre que venía en su reino, es decir,  en su gloria regia, perteneciente de una manera espiritual a la naturaleza que había tomado, y que quería mostrar a estos tres discípulos. Ya que, de la inefable e inaccesible visión de la Divinidad reservada en la vida eterna para los limpios de corazón, no podían disfrutar en modo alguno mientras se encontrasen revestidos de carne mortal.

Las palabras del Padre. “¡Este es mi hijo amado, en quien me he complacido, oídle!”, ¿por ventura no dicen claramente: Este es mi Hijo el cual recibe de mí y posee conmigo un ser eterno?. Ya que ni el engendrador es primero que el engendrado, ni el engendrado es posterior al engendrador. Este es mi Hijo; no nos separa la divinidad, ni nos divide el poder, ni nos diferencia la eternidad. Este es mi Hijo, no adoptivo sino propio, no creado por otro sino engendrado de mí mismo, ni pertenece a otra naturaleza semejante a la mía, sino que, nacido de mi sustancia es igual a mí mismo.
Este es mi Hijo, por quien fueron hechas todas las cosas y sin el cual nada hizo; hace lo mismo que yo hago, y cuantas cosas yo obro, también las realiza él unido conmigo inseparablemente. Este es mi Hijo, el cual no arrebató la igualdad que tiene conmigo, ni la usurpó presuntuosamente, sino que permaneciendo en la forma de mi gloria, para realizar el común consejo de la reparación humana, inclinó la inconmutable Divinidad hasta la forma de siervo.
A éste, por lo mismo, en quien yo me complazco, por cuya predicación soy conocido y por cuya humildad soy glorificado, oídle constantemente, porque él es la verdad y la vida, mi poder y mi sabiduría.


lunes, 10 de marzo de 2014

Santo Matrimonio

Se unieron por medio del vinculo del Sagrado Matrimonio el Señor Emiliano Gomez y la señorita Adriana Gomez, amigos y fieles de nuestra Capilla. 
La Sagrada Familia los colme de bendiciones. 















domingo, 9 de marzo de 2014

I Domingo de Cuaresma

(Evangelio según San Mateo capitulo 4 versículos del 1 al 11)

Homilía de San Gregorio Papa.

Pregúntanse algunos cuál fue el espíritu que condujo al Señor al desierto. Y la razón que les mantiene perplejo es lo que luego el santo Evangelio dice: “Llevóle el diablo a la santa ciudad”; y después de esto: “le subió a un monte muy alto”. Pero la opinión más razonable, la que puede seguirse, con toda verdad y sin duda alguna, es la que cree que fue conducido al desierto por el Espíritu Santo, a fin de que allí le condujera su Espíritu en donde le pudiese hallar el espíritu maligno para tentarle. Mas, he aquí que cuando, se dice que Dios Hombre fue llevado por el diablo a la ciudad santa, o subido a una montaña muy elevada, la mente se rehúsa a creerlo y los oídos humanos se espantan al escucharlo. Reconoceremos, no obstante, que no es increíble, si pensamos en tantas otras cosas que en él se cumplieron.
Ciertamente el diablo es el príncipe de todos los malvados, y miembros de esta cabeza son los impíos (malvado). ¿Acaso Pilatos no fue miembro del diablo, y los Judíos que persiguieron a Cristo, y los soldados que le crucificaron, fueron también miembros del diablo? ¿Qué tiene, por lo mismo, de extraño que permitiese que el demonio le condujera a un monte, si después había de permitir que sus secuaces le crucificaran?. No es indigno de nuestro Redentor el que quisiera ser tentado, toda vez que había venido para ser crucificado. Por el contrario, era muy justo que con sus tentaciones venciese nuestras tentaciones, así como había venido para triunfar de nuestra muerte con su propia muerte.
Mas conviene advertir que la tentación obra de tres modos: por la sugestión (obsesionado-una idea fija y molesta); la delectación (siento placer) y el consentimiento (quiero pecar). Nosotros, cuando somos tentados, generalmente nos dejamos arrastrar hasta la delectación, o lo que es más hasta el consentimiento. Y eso tiene lugar, porque formados de carne pecadora, llevamos en nosotros mismos el enemigo contra el cual hemos de luchar. Mas Dios, habiéndose encarnado en el seno de la Virgen, vino al mundo sin pecado, y por lo mismo no tenía en sí mismo principio alguno que le obligase a la lucha. Por lo mismo pudo ser tentado por sugestión, pero su alma no pudo ser manchada por la delectación. De consiguiente toda aquella tentación diabólica fue exterior, no interior.

Y, a nosotros, ¿Cómo nos tienta el demonio?, ¿nos dejamos, seducir por él?, ¿ponemos los medios necesarios para, luchar contra la tentación?.
Pidamos a la Santísima Virgen María, la gracia de la perseverancia y la lucha diaria contra las tentaciones del demonio.


viernes, 7 de marzo de 2014

Miércoles de Ceniza 2014

Del Catecismo Mayor de San Pío X 

37. ¿Qué es la CUARESMA? - La Cuaresma es un tiempo de ayuno y penitencia
instituido por la Iglesia por tradición apostólica.
38. ¿A qué fin ha sido instituida la Cuaresma? - La Cuaresma ha sido instituida:
1°, para darnos a entender la obligación que tenemos de hacer penitencia todo el
tiempo de nuestra vida, de la cual, según los Santos Padres, es figura la Cuaresma;
2.°, para imitar en alguna manera el riguroso ayuno de cuarenta días que Jesucristo
practicó en el desierto; 3.°, para prepararnos por medio de la penitencia a celebrar
santamente la Pascua.
39. ¿Por qué el primer día de Cuaresma se llama día de CENIZA? - El
primer día de Cuaresma se llama día de Ceniza porque en este día pone la Iglesia
sobre la cabeza de los fieles la sagrada Ceniza.
40. ¿Por qué la Iglesia impone la sagrada Ceniza al principio de la
Cuaresma? - La Iglesia, al principio de la Cuaresma, acostumbra poner la sagrada
Ceniza para recordarnos que somos compuestos de polvo y a polvo hemos de
reducirnos con la muerte, y así nos humillemos y hagamos penitencia de nuestros
pecados, mientras tenemos tiempo.
41. ¿Con qué disposiciones hemos de recibir la sagrada Ceniza? - Hemos de
recibir la sagrada Ceniza con un corazón contrito y humillado, y con la santa
resolución de pasar la Cuaresma en obras de penitencia.
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