domingo, 29 de mayo de 2011

24 de Mayo la Iglesia Católica celebró la Fiesta de María Auxiliadora

29 de Mayo Domingo Quinto después de Pascua

(Evangelio según San Juan capítulo 16 versículos del 23 al 30)
Homilía de San Agustín, Obispo.
Ahora hemos de tratar de estas palabras del Señor: “En verdad en verdad os digo, que cuanto pidieres al Padre en mi nombre, os lo concederá”. Ya hemos dicho en las anteriores explicaciones, al tratar de las palabras del Señor, respecto de aquellos que piden algunas cosas al Padre en nombre de Cristo, y no las reciben, que no se pide en nombre del Salvador cuando se pide algo contra la salvación, ya que hemos de fijarnos tan sólo en el sonido de las letras y sílabas, sino en el significado del sonido. Y esto debemos tenerlo presente especialmente cuando dice: “En mi nombre”.
Por lo mismo, el que piense de Cristo lo que no debe pensarse del único Hijo de Dios, no pide en su nombre, aunque pronuncie el nombre de Cristo, ya que pide en nombre de aquel  de quien piensa cuando pide. Mas aquel que siente de Cristo lo que se debe sentir, este tal pide en su nombre, y recibe lo que pide, si no es contra de su eterna salud. Pero recibe cuando debe recibir. Algunas gracias no son rehusadas, mas se difieren para ser concedidas en su tiempo oportuno. Así debe entenderse lo que dice: “Os daré”; para designar con estas palabras aquellos beneficios que afectan particularmente a los que los piden. Ya que todos los Santos son oídos cuando piden en favor suyo, pero no lo son siempre cuando piden por los demás, tanto si son amigos como enemigos, u otros cualesquiera, ya que no se dijo de cualquier modo: “Dará”; sino: “Os dará”.
Hasta hora, dice, nada habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo. Esto que llama “gozo completo”, a la verdad no consiste en un gozo carnal sino espiritual, y cuando sea tan grande que al mismo nada se tenga que añadir, entonces verdaderamente será completo. Todo cuanto se pida relacionado con la consecución de este gozo, se ha de pedir en nombre de Cristo, y esto así lo pediremos si comprendemos bien la naturaleza de la gracia, si el objeto de nuestras peticiones lo constituye la vida verdaderamente bienaventurada. Pedir cualquier cosa es no pedir nada. No que sea nada absolutamente, sino que en comparación de bien tan grande como es la bienaventuranza, se reputa como nada.


domingo, 22 de mayo de 2011

22 Fiesta de Santa Rita de Casia, abogada de lo imposible

La santa de lo imposible. Fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y santa incorrupta. Santa Rita lo experimentó todo pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo.
Nació en Mayo del año 1381, un año después de la muerte de Santa Catalina de Siena. La casa natal de Sta. Rita está cerca del pueblito de Cascia, entre las montañas, a unas 40 millas de Asís, en la Umbría, región del centro de Italia que quizás más santos ha dado a la Iglesia (S. Benito, Sta. Escolástica, S. Francisco, Sta. Clara, Sta. Ángela, S. Gabriel, Sta. Clara de Montefalco, S. Valentín y muchísimos más). 
Su vida comenzó en tiempo de guerras, terremotos, conquistas y rebeliones. Países invadían a países, ciudades atacaban a ciudades cercanas, vecinos se peleaban con los vecinos, hermano contra hermano. Los problemas del mundo parecían mas grandes que lo que la política y los gobiernos pudieran resolver.
Nacida de devotos padres, Antonio Mancini y Amata Ferri a los que se conocía como los "Pacificadores de Jesucristo", pues los llamaban para apaciguar peleas entre vecinos. Ellos no necesitaban discursos poderosos ni discusiones diplomáticas, solo necesitaban el Santo Nombre de Jesús, su perdón hacia los que lo crucificaron y la paz que trajo al corazón del hombre. Sabían que solo así se pueden apaciguar las almas.
La abejas
Parecía que desde el primer momento de su nacimiento Dios tenía designios especiales para Rita. Según una tradición, desde que era bebé, mientras dormía en una cesta, abejas blancas se agrupaban sobre su boca, depositando en ella la dulce miel sin hacerle daño y sin que la niña llorara para alertar a sus padres. Uno de los campesinos, viendo lo que ocurría trató de dispersar las abejas con su brazo herido. Su brazo se sano inmediatamente.
Después de 200 años de la muerte de Santa Rita, algo extraño ocurrió en el monasterio de Cascia. Las abejas blancas surgían de las paredes del monasterio durante Semana Santa de cada año y permanecían hasta la fiesta de Santa Rita, el 22 de Mayo, cuando retornaban a la inactividad hasta la Semana Santa del próximo año. El Papa Urbano VIII, sabiendo lo de las misteriosas abejas pidió que una de ellas le fuera llevada a Roma. Después de un cuidadoso examen, le ató un hilo de seda y la dejó libre. Esta se descubrió mas tarde en su nido en el monasterio de Cascia, a 138 kilómetros de distancia.  Los huecos en la pared, donde las abejas tradicionalmente permanecen hasta el siguiente año, pueden ser vistos claramente por los peregrinos que llegan hoy al Monasterio.
Matrimonio
Sus padres, sin haber aprendido a leer o escribir, enseñaron a Rita desde niña todo acerca de Jesús, la Virgen María y los más conocidos santos. Rita, al igual que Santa Catalina de Siena nunca fue a la escuela a aprender a escribir o a leer. Santa Catalina le fue dada la gracia de leer milagrosamente por nuestro Señor Jesucristo, para santa Rita su único libro era el Crucifijo.
Ella quería ser religiosa toda su vida, pero sus padres, Antonio y Amata, avanzados ya en edad, escogieron para ella un esposo, Paolo Ferdinando, lo cual no fue una decisión muy sabia. Pero Rita obedeció. Quiso Dios así darnos en ella el ejemplo de una admirable esposa, llena de virtud, aun en las mas difíciles circunstancias. 
Después del matrimonio, su esposo demostró ser bebedor, mujeriego y abusador. Rita le fue fiel durante toda su vida de casada. Encontró su fortaleza en Jesucristo, en una vida de oración, sufrimiento y silencio.  Tuvieron dos gemelos, los cuales sacaron el temperamento del padre. Rita se preocupó y oró por ellos.
Después de veinte años de matrimonio y oración por parte de Rita, el esposo se convirtió, le pidió perdón y le prometio cambiar su forma de ser. Rita perdona y el deja su antigua vida de pecado y pasaba el tiempo con Rita en los caminos de Dios. Esto no duró mucho, porque mientras su esposo se había reformado, no fue así con sus antiguos amigos y enemigos. Una noche Paolo no fue a la casa. Antes de su conversión esto no hubiera sido extraño, pero en el Paolo reformado esto no era normal. Rita sabía que algo había ocurrido. Al día siguiente, lo encontraron asesinado.
Su pena fue aumentada cuando sus dos hijos, que ya eran mayores, juraron vengar la muerte de su padre. Las súplicas no lograban disuadirlos. Fue entonces que Santa Rita, comprendiendo que mas vale salvar el alma que vivir mucho tiempo, rogó al Señor que salvara las almas de sus dos hijos y que tomara sus vidas antes de que se perdieran para la eternidad por cometer un pecado mortal. El Señor respondió a sus oraciones. Los dos padecieron una enfermedad fatal. Durante el tiempo de enfermedad, la madre les habló dulcemente del amor y el perdón. Antes de morir lograron perdonar a los asesinos de su padre. Rita estuvo convencida de que ellos estaban con su padre en el cielo.
Entra en la Vida Religiosa
Al quedar sola no se deja vencer por la tristeza y el sufrimiento. Santa Rita quiso entrar con las hermanas Agustinas, pero no era fácil lograrlo. No querían una mujer que había estado casada. La muerte violenta de su esposo dejó una sombra de duda. Ella se volvió de nuevo a Jesús en oración.  Ocurrió entonces un milagro. Una noche, mientras Rita dormía profundamente, oyó que la llamaban ¡Rita, Rita, Rita! esto ocurrió tres veces, a la tercera vez Rita abrió la puerta y allí estaban San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan el Bautista del cual ella había sido devota desde muy niña. Ellos le pidieron que los siguiera. Después de correr por las calles de Roccaporena, en el pico del Scoglio, donde Rita siempre iba a orar sintió que la subían en el aire y la empujaban suavemente hacia Cascia. Se encontró arriba del Monasterio de Santa María Magdalena en Cascia. Entonces cayo en éxtasis. Cuando salió del éxtasis se encontró dentro del Monasterio, ante aquel milagro las monjas Agustinas no pudieron ya negarle entrada. Es admitida y hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años de consagración a Dios.

Más Pruebas
Durante su primer año, Rita fue puesta a prueba no solamente por sus superioras, sino por el  mismo Señor. Le fue dado el pasaje de la Escritura del joven rico para que meditara. Ella sentía en su corazón las palabras, ¡Si quieres ser perfecta!
Un día Rita fue puesta a prueba por su Madre Superiora. Como un acto de obediencia, Rita fue ordenada a regar cada día una planta muerta. Rita lo hizo obedientemente y de buena manera. Una mañana la planta se había convertido en una vid floreciente y dio uvas que se usaron para el vino sacramental. Hasta este día sigue dando uvas.
Amor a la Pasión de Cristo
Rita meditaba muchas horas en la Pasión de Cristo, meditaba en los insultos, los rechazos, las ingratitudes que sufrió en su camino al Calvario
Durante la Cuaresma del año 1443 fue a Cascia un predicador llamado Santiago de Monte Brandone, quién dio un sermón sobre la Pasión de Nuestro Señor que tocó tanto a Rita que a su retorno al monasterio le pidió fervientemente al Señor ser participe de sus sufrimientos en la Cruz. Recibió las estigmas y las marcas de la Corona de Espinas en su cabeza. A la mayoría de los santos que han recibido este don este don exuden una fragancia celestial. Las llagas de Santa Rita, sin embargo exudían olor a podrido, por lo que debía alejarse de la gente.
Por 15 años vivió sola, lejos de sus hermanas monjas. El Señor le dio una tregua cuando quiso ir a Roma para el primer Año Santo. Jesús removió la estigma de su cabeza durante el tiempo que duró la peregrinación. Tan pronto como llegó de nuevo a casa la estigma volvió a aparecer y teniéndose que aislar de nuevo.
En su vida tuvo muchas llamadas pero ante todo fue una madre tanto física como espiritualmente. Cuando estaba en el lecho de muerte, le pidió al Señor que le diera una señal para saber que sus hijos estaban en el cielo. A mediados de invierno recibió una rosa del jardín cerca de su casa en Roccaporena. Pidió una segunda señal. Esta vez recibió un higo del jardín de su casa en Roccaporena, al final del invierno.
Los últimos años de su vida fueron de expiación.  Una enfermedad grave y dolorosa la tuvo inmóvil sobre su humilde cama de paja durante cuatro años.  Ella observó como su cuerpo se consumía con paz y confianza en Dios. 
Las Rosas de Santa Rita
Durante la enfermedad, a petición suya, le presentaron algunas rosas que habían brotado de manera prodigiosa en el frío invierno en su huertecito de Rocaporena.   Ella las aceptó sonriente como don de Dios.  
Muerte de la santa
Santa Rita recorrió el camino de la perfección, la vía purgativa, la iluminativa y unitiva. Conoció el sufrimiento y en todo creció en caridad y confianza en Dios.   El crucifijo es su mejor maestro.  Es en almas puras como la de ella que Dios puede hacer portentos sin que por ello se desenfrenen y caigan en el orgullo espiritual.   Al morir la celda se ilumina y las campanas tañen solas por el gozo de un alma que entra al cielo.
Su muerte, acaecida en 1457, fue su triunfo. La herida del estigma desapareció y en lugar apareció una mancha roja como un rubí, la cual tenía una deliciosa fragancia. Debía haber sido velada en el convento, pero por la muchedumbre tan grande se necesitó la iglesia. Permaneció allí y la fragancia nunca desapareció. Por eso, nunca la enterraron. El ataúd de madera que tenía originalmente fue reemplazado por uno de cristal y ha estado expuesta para veneración de los fieles desde entonces.  Multitudes todavía acuden en peregrinación a honrar a la santa y pedir su intercesión ante su cuerpo que permanece incorrupto.
León XIII la canonizó en 1900.

22 de Mayo Domingo cuarto después de Pascua

(Evangelio según San Juan capítulo 16 versículos del 5 al 14)
Homilía de San Agustín, Obispo.

Habiendo predicho Nuestro Señor Jesucristo a sus discípulos las persecuciones que habían de padecer después de su pasión, añadió y dijo: “Estas cosas no os las dije en el principio, porque estaba con vosotros; y ahora me vuelvo a aquel que me ha enviado”. Por lo mismo, ante todo debemos indagar si les había ya antes anunciado las futuras persecuciones. Ahora bien, los otros Evangelistas demuestran que ya se les había predicho suficientemente antes de celebrar la Cena; terminada la cual les habló como sigue, según San Juan; “Estas cosas no os las dije en el principio, porque estaba con vosotros”.

¿Acaso no se podrá resolver esta dificultad, diciendo que los otros Evangelistas hacen observar que la pasión del Señor estaba próxima cuando él hablaba así? El nos les había dicho, de consiguiente, estas cosas desde el principio, cuando estaba con ellos, ya que las dijo cuando estaba próximo a dirigirse al Padre. Y por los mismo, aun según aquellos Evangelistas, se halla confirmada la verdad de estas palabras del Salvador: “Estas cosas en el principio no os la dije”. Mas si esto es así, ¿cómo se salva la severidad del Evangelio según San Mateo, el cual nos refiere que estas cosas fueron pronunciadas por el Señor, no sólo cuando ya iba a celebrar la Pascua con los discípulos, estando inminente la pasión, sino desde el principio, en el pasaje donde los Apóstoles son expresamente llamados por sus nombres y enviados a ejercer el santo ministerio.

¿Qué quieren decir, de consiguiente, estas palabras: “Esto no os lo dije al principio, porque estaba con vosotros”, sino que la predicción que él hace del  Espíritu Santo, a saber, que vendría a ellos y daría testimonio en el momento que habrían de sufrir los males que les anunciaba, no la hizo desde el principio porque estaba con ellos? Este Consolador o Abogado (ambas cosas significa en griego la palabra Paráclito) no era necesario sino después de haber partido Cristo al cielo, y por esta razón no habían hablado de él en el principio, cuando él estaba con ellos, ya que con su misma presencia los consolaba.

domingo, 15 de mayo de 2011

El Santo Matrimonio

El sábado  14 de mayo se celebro el Santo Sacramento del Matrimonio, de el Señor Sergio Ricardo Villafaña y de la Señora Susana Ester Sosa, en la Capilla Nuestra Señora de Lourdes.

Sacramento que une al varón y a la mujer con un vinculo indisoluble, y derrama sobre ellos la divina gracia, para que se amen mutuamente, tengan piadosamente muchos hijos y los eduquen cristianamente. Está union matrimonial significa la admirable, perpetua y sublime unión de Cristo con la Iglesia y su inmenso amor hacia la misma.

15 de Mayo Domingo III después de Pascuas

(Evangelio según San Juan capítulo 16 versículos del 16 al 22)

“…Se gozará vuestro corazón: y ninguno os quitará vuestro gozo”

Cristo, ya no será visto por los Apóstoles de manera corporal, cuando se va a los cielos en la Asención… sin embargo “Jesucristo, se quedó verdadera, real y substancialmente, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en la Sagrada Eucaristía o Comunión

También Cristo está presente por su gracia, trasmitiendo su vida divina, para que nos presentemos ante su Padre unidos a su Hijo y así poder Salvarnos, siendo partícipes  de la vida eterna.
Jesucristo está presente junto con el Padre y el Espíritu Santo, en el alma que se encuentra en gracia de Dios (no está en pecado mortal) y esta presencia se llama “In habitación Trinitaria” “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y en él haremos morada” (Juan 14,23).

Cristo es nuestro Salvador, nuestro Auxilio, nuestra fortaleza, nuestro amparo, nuestra vida, nuestro camino, porque sin Él nada podemos hacer.

“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, sino por Mí” (Juan 14,6)

“Si me amáis conservaréis mis mandamientos” (Juan 14,15)

El verdadero gozo, la autentica alegría está presente en el alma que se deja restaurar por la gracia, dejemos que Dios actúe; Madre de Dios dame la gracia de ser dócil a la gracia de Tu Hijo Jesucristo.

8 de Mayo Solemidad de Nuestra Señora de Luján

(Evangelio según San Juan capitulo 1, versículos del 26 al 28)
Es una pequeña y modesta imagen de la Inmaculada Concepción, la “llena de gracias”, que desde su existencia fue preservada del pecado original y de todo pecado personal, siendo en su ser y en su actuar solo de Dios, cumpliendo de manera perfecta la voluntad divina.

Bajo el Título de “Luján”, Nuestra Señora es venerada hace mas de 300 años. Su sagrada imagen quiso quedarse en Luján y por modo milagroso para ser madre del pueblo argentino.

El primer modesto santuario, erigido de 1754 a 1763 y que medía 48,50 mts de largo  por 8,25 de ancho, cedió su lugar a la actual Basílica gótica, de 115 mts de largo, por 20 de ancho y 30 de alto, más de 70 mts de crucero, coronada por esbeltas torres, cuyas dos flechas principales se levantan a 110 mts de altura….dicha imagen fue solamente coronada el 18 de mayo de 1887 y el 12 de octubre de 1930 se declaró a la Virgen de Luján, Patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Tiene doble fiesta el 8 de mayo y el 12 de octubre.
“...Yo soy la Madre del amor hermoso...en mí está toda la gracia…el que me escucha no será confundido...los que me den a conocer, conseguirán la vida eterna” (Eclesiástico 24, 23-31)

“Dios te salve, María; llena eres de gracia: el Señor es contigo…”(San Lucas 1,26-28)


 Propósito: rezaré diariamente 3 Ave Marías a la mañana y a la noche para pedir la gracia  de la Perseverancia final (de no morir en pecado mortal y así salvar mi alma).

8 de Mayo Domingo del Buen Pastor o segundo después de Pascua

“...Yo soy el buen Pastor. El buen  Pastor da su vida por sus ovejas...doy mi vida por mis ovejas...se hará un solo rebaño y un solo Pastor…”


En este domingo se ruega para que Dios envíe muchas y santas vocaciones sacerdotales.

Sin sacerdotes...no hay Santa Misa, ni comunión, ni confesión, ni ningún sacramento…

El sacerdote es –Alter Christus-(otro Cristo), sus manos están consagradas para tocar todo lo sagrado, especialmente la Sagrada Eucaristía.

Sus manos consagradas son las manos de Cristo, es por eso que una tradición en la Iglesia es besar la mano derecha del Sacerdote, como manifestación de que creemos esta verdad evidente entre católicos y tan olvidada entre aquellos que no lo son.

Necesitamos sacerdotes, que estén, impregnados  de la doctrina católica y no del modernismo, del progresismo que hace  tambalear a la Iglesia; Sacerdotes que sean hombres de Dios, por su oración continua, su devoción y respeto a Dios y a todo lo sagrado, sacerdotes sacrificados que en sus vidas se respire las virtudes de Cristo…

Señor danos santos Sacerdotes y fervientes religiosos y un Papa según tu Sagrado Corazón”
Señor, para celar tu honra y gloria. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para aumentar nuestra fe. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para sostener tu Iglesia. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para predicar tu doctrina. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para defender tu causa. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para contrarrestar el error. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para aniquilar las sectas. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para sostener la verdad. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para dirigir nuestras almas. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para mejorar las costumbres. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para desterrar los vicios. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para iluminar el mundo. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para enseñar las riquezas de tu Corazón. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para hacernos amar al Espíritu Santo. Dadnos sacerdotes santos.
Señor, para que todos tus Ministros sean la luz del mundo y la sal de la tierra. Dádnoslos muy santos.
Oración: Corazón de Jesús Sacerdote Santo, te pedimos con el mayor encarecimiento del alma, que aumentes de día en día los aspirantes al sacerdocio y que los formes según los designios de tu amante Corazón. Solo así conseguiremos sacerdotes santos, que pronto en el mundo no habrá más que un solo rebaño y un solo pastor. Amén.

domingo, 1 de mayo de 2011

Conociendo el Monasterio de Nuestro Obispo Protector


1 de Mayo Domingo In Albis y de la Octava de Pascua

(Evangelio según San Juan capítulo 20 versículos del 19 al 31)
“Regocijémonos delante de Dios, nuestro auxiliador” (Salmo 80 (81)), este domingo se llama de “Quasimodo” por las primeras palabras del Introito “Como niños recién nacidos…”, o “In Albis”, porque los neófitos (recién bautizados) acababan de dejar sus blancas túnicas (que representan la gracia de Dios recibida en el alma por el bautismo).
La leche espiritual, que tomamos como recién nacidos del bautismo, es la “fe en Jesucristo”, el Hijo de Dios, que al Resucitar, se presenta como verdadero Dios, igual que el Eterno Padre, igual que el Espíritu Santo. 

Señor mío y Dios mío…” digamos como Santo Tomás Apóstol, el incrédulo, para que aumente nuestra “fe”, la cual apoyada en la autoridad divina y recibida como gracia de lo alto, nos da las verdades de que debemos creer firmemente, apoyados en la Autoridad de Dios Nuestro Señor, el cual es la “Verdad misma” y no puede engañarse, ni engañarnos.

Lo que creyeron firmemente, los primeros católicos desde los primeros cristianos en la antigüedad, en la edad media, en la edad moderna; es lo que debemos creer los que vivimos en la edad contemporánea, sin cambios. La “Fe” no es producto de nuestra inteligencia o de nuestros sentimientos, es Virtud Teologal, viene de lo alto, es sobrenatural y es sembrada en nuestra alma para que se desarrolle y crezca, animada por la caridad, por el amor sobrenatural, que nos hace amar a Dios y al prójimo, por amor de Dios, con el mismo amor divino, dado por la misma  Divinidad. La cual se da armónicamente  en un ambiente de esperanza sobrenatural, que nos hace confiar que mediante la gracia y la buenas obras podremos cumplir los mandamientos y llegar a la vida eterna, cueste lo que cueste; no apoyados en nuestra fuerza, sino en el auxilio del Señor.

Tal es el obrar misericordioso de Dios Nuestro Señor.


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