domingo, 1 de mayo de 2011

1 de Mayo Domingo In Albis y de la Octava de Pascua

(Evangelio según San Juan capítulo 20 versículos del 19 al 31)
“Regocijémonos delante de Dios, nuestro auxiliador” (Salmo 80 (81)), este domingo se llama de “Quasimodo” por las primeras palabras del Introito “Como niños recién nacidos…”, o “In Albis”, porque los neófitos (recién bautizados) acababan de dejar sus blancas túnicas (que representan la gracia de Dios recibida en el alma por el bautismo).
La leche espiritual, que tomamos como recién nacidos del bautismo, es la “fe en Jesucristo”, el Hijo de Dios, que al Resucitar, se presenta como verdadero Dios, igual que el Eterno Padre, igual que el Espíritu Santo. 

Señor mío y Dios mío…” digamos como Santo Tomás Apóstol, el incrédulo, para que aumente nuestra “fe”, la cual apoyada en la autoridad divina y recibida como gracia de lo alto, nos da las verdades de que debemos creer firmemente, apoyados en la Autoridad de Dios Nuestro Señor, el cual es la “Verdad misma” y no puede engañarse, ni engañarnos.

Lo que creyeron firmemente, los primeros católicos desde los primeros cristianos en la antigüedad, en la edad media, en la edad moderna; es lo que debemos creer los que vivimos en la edad contemporánea, sin cambios. La “Fe” no es producto de nuestra inteligencia o de nuestros sentimientos, es Virtud Teologal, viene de lo alto, es sobrenatural y es sembrada en nuestra alma para que se desarrolle y crezca, animada por la caridad, por el amor sobrenatural, que nos hace amar a Dios y al prójimo, por amor de Dios, con el mismo amor divino, dado por la misma  Divinidad. La cual se da armónicamente  en un ambiente de esperanza sobrenatural, que nos hace confiar que mediante la gracia y la buenas obras podremos cumplir los mandamientos y llegar a la vida eterna, cueste lo que cueste; no apoyados en nuestra fuerza, sino en el auxilio del Señor.

Tal es el obrar misericordioso de Dios Nuestro Señor.


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