jueves, 13 de agosto de 2015

Misioneros del Santísimo Rosario: Misioneros del Santísimo Rosario: Misioneros del S...


MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

DÍA:XIII

Oh Corazón Inmaculado de María, lleno
de bondad, muéstranos tu amor por nosotros. Que la llama de tu corazón, oh
María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime
en nuestros corazones el amor verdadero, para que así tengamos un deseo
continuo de ti. Oh María, dulce y humilde de corazón, acuérdate de nosotros
cuando estemos en pecado. Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos, por
medio de tu Corazón Inmaculado, la salud espiritual. Haz que siempre podamos
contemplar la bondad de tu corazón maternal y que nos convirtamos por medio de
la llama de tu corazón. Amén.

"Para salvar
las almas de los pobres pecadores, Dios quiso establecer en el mundo la
devoción a mi Inmaculado Corazón" - dijo la Santísima Virgen en la
aparición del 13 de julio de 1917.

María Santísima es
verdaderamente Madre de bondad inconmensurable. Su desvelo hacia nosotros
excede todo el amor conocido, pues no es solamente generoso, envolvente y hasta heroico sino que parece
superar todos los límites.
Incluso cuando en Fátima,
Nuestra Señora se refirió a los castigos reservados para el mundo impenitente, la Madre de Dios revistió sus
admoniciones de profunda tristeza, demostrando además, por su modo de
expresarlo, una gran pena de los “pobres pecadores”.
A pesar del anuncio del castigo,
Nuestra Señora se encuentra lista para obtener de su Divino Hijo el perdón. La
condición es utilizar los medios por Ella indicados: el aumento de la devoción
a Ella, la oración y la penitencia.
No es de extrañar el carácter
condicional de esa promesa de perdón, venida de Madre tan bondadosa y
misericordiosa. Pues, una vez que alguien está amenazado de castigo por causa
de sus pecados, el modo de ser perdonado es dejar de cometerlos.

La devoción al Inmaculado
Corazón de María
Para salvar las almas “de los
pobres pecadores, Dios quiso establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado
Corazón” – dijo la
Santísima Virgen
en la aparición del 13 de julio de 1917, al
tratar la esencia de su mensaje. Sin embargo, no fue esta la única ocasión en
que Nuestra Señora se refirió a la importancia de esta devoción. La mencionó en
diversos mensajes y tal insistencia no puede dejar de ser considerada
seriamente.
Quien toma el verdadero y
sincero amor por esta buena Madre, purísima e inigualable y pone en práctica la
devoción a su Inmaculado Corazón, será favorecido por su continuo amparo. Por
mas grandes que hayan sido los pecados cometidos, Nuestra Señora intercederá
por el fiel devoto junto a su Divino Hijo, obteniéndole las gracias, enmienda
de vida y perseverancia en el buen camino.
La devoción al Inmaculado
Corazón de María es, por tanto, uno de los principales remedios para los males
contemporáneos.

La comunión reparadora
Nuestra Señora nos ofreció, por
medio de la Hermana
Lucia
, un don de valor inestimable: “Yo prometo asistirlos en
la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus
almas”. Para recibir ese beneficio, basta al fiel realizar la comunión
reparadora de los primeros sábados de cinco meses seguidos, además confesarse,
rezar el rosario y hacer quince minutos de meditación sobre los Misterios del Rosario.
Esa comunión debe ser ofrecida en desagravio a la Santísima Virgen
y a su Divino Hijo, por los pecados y ofensas contra Ellos cometidos.

¿Cómo hacer la comunión
reparadora de los cinco primeros sábados?
En efecto, en la tercera
aparición, el 13 de julio, Nuestra Señora prometió: “Vendré a pedir la
consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los
primeros sábados”.
El día 10 de diciembre de 1925,
conforme lo relata la
Hermana Lucía
(hablando en tercera persona), “apareció la Santísima Virgen
y, al lado, suspendido en una nube luminosa, un Niño. La Santísima Virgen,
poniéndole la mano en el hombro, le mostró un Corazón rodeado de espinas que
tenía en la otra mano. Al mismo tiempo, le dijo al Niño: ‘Ten compasión del
Corazón de Tu Santísima Madre, que está rodeado con las espinas que los hombres
ingratos constantemente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación
para quitárselas.
En seguida dijo la Santísima Virgen:
‘Mira, hija Mía, a Mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos a
cada momento me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú al menos, consuélame,
y dí que a todos aquellos que durante cinco meses consecutivos, en el primer
sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y Me acompañen
15 minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, Yo prometo
asistirles a la hora de la muerte con todas la gracias necesarias para su
salvación'”.
El día 15 de febrero de 1926, le
apareció nuevamente el Niños Jesús. Le preguntó si ya había propagado la
devoción a su Santísima Madre. Ella le dijo que la Madre Superiora
estaba dispuesta a propagarla, pero que el confesor le había dicho que esta
última, sola, no podía. Jesús le respondió: “es cierto que tu superiora nada
puede, pero con mi gracia, puede todo”.
Presentó la dificultad que
algunas tenían de confesarse el sábado y pidió que fuera válida la confesión en
esa semana. Jesús le respondió: “Sí, incluso pueden ser más días, con tal que
cuando Me recibieren, estén en gracia y en la intención de desagraviar el
Inmaculado Corazón de María”.
Ella preguntó: “Mí Jesús, ¿Las
que olvidaron formular esa intención? Jesús le respondió: Pueden hacerlo en la
siguiente confesión, aprovechando la primera ocasión que tengan para hacerlo”.
Cuatro años después, en la
madrugada del 29 para el 30 de mayo de 1930, Nuestro Señor le reveló
interiormente a la
Hermana Lucía
otro pormenor al respecto de las comuniones
reparadoras de los cinco primeros sábados:
“¿Quién
no pueda cumplir con todas las condiciones el sábado?, le pregunté. Será
igualmente aceptada la práctica de esta devoción al día siguiente, cuando mis
Sacerdotes, por justos motivos, así lo consideren a las almas”

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Buscar este blog