domingo, 23 de agosto de 2015

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SABADO 22 DE AGOSTO

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

DÍA:XXII

Oh Corazón Inmaculado de María, lleno
de bondad, muéstranos tu amor por nosotros. Que la llama de tu corazón, oh
María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime
en nuestros corazones el amor verdadero, para que así tengamos un deseo
continuo de ti. Oh María, dulce y humilde de corazón, acuérdate de nosotros
cuando estemos en pecado. Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos, por
medio de tu Corazón Inmaculado, la salud espiritual. Haz que siempre podamos
contemplar la bondad de tu corazón maternal y que nos convirtamos por medio de
la llama de tu corazón. Amén.


LA DEVOCIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE

MARÍA:

FIESTA DEL PURÍSIMO CORAZÓN
DE LA BIENAVENTURADA
VIRGEN

La devoción al Corazón Inmaculado de María está dirigida a la persona de la Madre de Dios, teniendo en cuenta especialmente su corazón corporal, en cuanto éste es el símbolo natural de la vida interior del alma y en cuanto éste representa los siguientes aspectos: por una parte, Su purísimo y ardiente amor a la Santísima  Trinidad , a Dios Padre, a su Divino Hijo y al Espíritu Santo; por otra parte, el sentimiento maternal de María para con el género humano, que Cristo le confió en la cruz con las palabras: “Mujer, he ahí a tu hijo;…He ahí a tu Madre”(Jn 19,26 s) ;y, en tercer lugar, su dolor por el pecado, “… y una espada atravesará tu alma” (profecía de Simeón, Lc 2,35).
Esta forma de veneración nos recuerda que Ella, la Inmaculada, nació libre de la mancha del pecado original y permaneció durante toda su vida sin pecados personales.
La devoción al Corazón Inmaculado de María es querida por Dios, le causa sumo grado y está enriquecida con grandes promesas para aquellos que la abracen. En la aparición del 13 de junio de 1917, la Virgen de Fátima dice: “Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrace le prometo la salvación, y serán queridas de Dios estas almas como flores puestas por mí para adornar su trono”
La veneración al Inmaculado Corazón de la Madre de Dios está siempre acompañada por la preocupación de consolar al Santísima Virgen y de desagraviar también los pecados con los cuales se le ofende. Este carácter se ha profundizado especialmente con las apariciones de la Virgen María en Fátima y con la introducción de la devoción de los cinco primeros sábados en reparación de las ofensas hacia su doloroso Corazón. En la mencionada aparición en Pontevedra, la Bienaventurada Virgen dijo:
“Mira, hija mía, mi Corazón, cercado de espinas, que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos aquellos que durante cinco meses, el primer sábado se confiesen, reciban la Santa Comunión, recen la tercera parte del Rosario y me hagan quince minutos de compañía, meditando los quince misterios de Rosario con el fin desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de su muerte con todas la gracias necesarias para la salvación de sus almas.”
La devoción al Corazón de Maria es mucha más antigua que Fátima.
Ya en la Edad Media se practicaba esta forma de piedad en privado. Sin embargo, la devoción pública comenzó en el siglo XVII con San Juan Eudes, quien fue guiado a la doble devoción de los Corazones de Jesús y María.
La Cede Apostólica autorizo por primera vez la veneración litúrgica  del Inmaculado Corazón de María en los albores del siglo XIX. Pío VII (1800-1823).

El Papa Pío IX (1846-1878) concedió para ello un formulario de Misa y un Oficio propio. Finalmente, el Papa Pío XII  introdujo en el año 1942, con ocasión de la Consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María la fecha del 22 de agosto como fiesta en honor del Corazón Inmaculado y la extendió a toda la Iglesia Católica.  

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