jueves, 11 de septiembre de 2014

NUESTRA SEÑORA, MADRE Y REINA DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO.

San Pedro Damiano refiere que habiendo muerto una mujer llamada Marozia, se apareció a una comadre suya, y le dijo, que en el día de la Asunción de María fue librada por Ella del Purgatorio junto con tantas almas que excedían el número de pueblo romano. San Dionisio Cartujano afirma que lo mismo acontece en la festividad de la Navidad y de la Resurrección de Jesucristo, diciendo que en
tales días desciende María al Purgatorio seguida de un coro de Ángeles y libra a muchas almas de aquellas penas; lo que Novarino cree se repite en todas las fiestas solemnes de la Santísima Virgen.
Además es bien sabida la promesa que hizo María al Papa Juan XXII, cuando, apareciéndose le ordenó que participase que el sábado después de su muerte libraría del Purgatorio a cuantos llevasen el Santo Escapulario del Carmen; lo que declaró el mismo Pontífice, según refiere el P. Crasset, en la Bula que publicó y fue después confirmada por Alejandro V, Clemente VII, Pío V, Gregorio XII y Pablo V, el cual, en el año de 1612 en una bula dijo: “El pueblo cristiano puede piadosamente creer que la Santísima Virgen ayudará con su continua intercesión, y con sus méritos y protección especial, después de la muerte, y principalmente en el día sábado -consagrado por la Iglesia a la misma Virgen María- a las almas de los hermanos de la Cofradía de Santa María del monte Carmelo, que hayan salido de este mundo en gracia, y hayan llevado su Escapulario, observando castidad según su estado, y hayan rezado el Oficio Parvo de la Virgen, y si no han podido recitarlo, habiendo observado los ayunos de la Iglesia”. Y en el Oficio Solemne de Santa María del Carmen se lee que se ha de creer piadosamente, que la Santísima Virgen consuela con amor de Madre a los cofrades del Carmen en el purgatorio, y con su intercesión los lleva pronto a la patria celestial. ¿Por qué no hemos de esperar también nosotros las mismas gracias y favores de esta divina Madre? Y si le sirviéramos con amor especialísimo, ¿por qué no podemos esperar también la gracia de ir al Cielo inmediatamente después de haber fallecido, sin entrar en el Purgatorio, según aquello que la misma Virgen envió a decir por Fr. Abondio al Beato Godofredo: "Di a fray Godofredo que adelante en la virtud, que así será de mi Hijo y mío; y cuando su alma se separará del cuerpo, no permitiré que vaya al Purgatorio, sino que la tomaré y la ofreceré a mi Hijo". Y si deseamos ofrecer sufragios a las Almas del Purgatorio, roguemos a la Santísima Virgen en nuestras oraciones, aplicando por ellas
especialmente el Santísimo Rosario, que les sirve de gran alivio.
San Alfonso María de Ligorio
"LAS GLORIAS DE MARÍA"

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