sábado, 29 de junio de 2013

Mes de Junio Dedicado al Sagrado Corazón de Jesús

Cada Día
Acto de Contrición

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos  tenéis en vuestra presencia, pidiéndonos perdón de nuestra culpa e implorando vuestra misericordia. Nos pesa ¡oh buen Jesús! de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestros pobre corazón. Amén.

Día 29

DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN
POR LOS BENEFICIOS RECIBIDOS EN EL
ORDEN DE LA GRACIA 


I

Si pródiga se ha mostrado conmigo la mano de Dios en el orden natural, no se lo ha mostrado menos en el orden de la gracia, o sea, el de los medios sobrenaturales que me ha concedido por mi justificación y para mi salvación eterna.
En el centro de su Iglesia me ha hecho nacer como en hermoso jardín que riegan caudalosos ríos y fecundan a todas horas abundantes lluvias. El Bautismo con que inició en la vida sobrenatural, los demás Sacramentos con que ella me robustece y sustenta, los santos ejemplos que para estímulo mío me hace admirar de continuo en rededor, la voz de sus ministros, la enseñanza de los buenos libros, los secretos toques con que ora despierta, ora aviva, ora quizá hasta resucita mi corazón. 
¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! A Vos debo el manantial de estas gracias sin número ni medida, que sobre mi alma ha derramado la divina misericordia. Vuestras son, porque Vos nos las habéis merecido y proporcionado, porque es vuestro, el conducto por donde vinieron a mi alma necesitada. Sed Vos, pues, el conducto por donde a su vez vuelvan al Padre celestial los afectos de gratitud y reconocimiento de mi pobre corazón.

Medítese unos minutos

II

No hay minuto de mi vida en que no tenga algo que agradecer a la infinita bondad de Dios en orden a la gracia. Más fácil fuera contar las estrellas que tachonan el cielo en una noche serena, o las gotas de rocío que esmaltan el prado en una fresca mañana de Abril, que reducir a cifra las ilustraciones superiores con que esclarece Dios constantemente la noche de mi vida, o las gotas de rocío celestiales con que ablanda y fecundiza la aridez de mi corazón. La habitual distracción en que vivo y lo limitado de mi inteligencia, no me permiten sondear como quisiera esos misterios de la operación de Dios en mi alma por medio la gracia multiforme; conocimiento completo de ella no lo tendré sino a la luz de la gloria en la eternidad feliz. Hoy sólo puedo imperfectamente rastrearlos; pero aun así, bástame sólo mediana consideración de ellos, para que me confundan su inconmesurable riqueza, su magnífica variedad,  su poderosa eficacia. 
A Vos escojo para que paguéis por mí esta deuda de reconocimiento. Tomad, Vos, Jesús mío, los votos de mi alma y representadlos al Eterno Padre en unión del eterno himno de gracias que en la gloria suya le canta vuestro adorable Corazón. 

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