lunes, 23 de junio de 2014

Mes de Junio Dedicado al Sagrado Corazón de Jesús

Cada Día
Acto de Contrición

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos  tenéis en vuestra presencia, pidiéndonos perdón de nuestra culpa e implorando vuestra misericordia. Nos pesa ¡oh buen Jesús! de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestros pobre corazón. Amén.

Día 23

PIDAMOS HOY AL SAGRADO CORAZÓN
POR LOS POBRES INCREDULOS Y MALOS 
CRISTIANOS 

I
Hay hermanos nuestros criados como nosotros por Dios, redimidas como nosotros por la sangre divina, destinados como nosotros para el reino eterno, y que sin embargo se obstinan en cerrar sus ojos a la luz de la verdad y permanecer apartados de la fe, en ciego y voluntario paganismo. Estos son los pobres incrédulos. ¡Cuántos de esos gentiles hay en medio de nuestra sociedad cristiana! ¡Cuántos de nuestros amigos y conocidos y quizás parientes, no tienen de Dios y de su Ley y de sus misterios mayor conocimiento que el que tiene un pobre salvaje, para quien es absolutamente desconocida la Cruz! Roguemos, pues, hoy, al Sagrado Corazón de Jesús por este doloroso estado de tantas almas.
¡Oh Jesús, Señor Nuestro! ¿Cómo es posible que veinte siglos después de vuestra venida haya aún quien no os conozca? Abrid ¡oh buen Jesús! los ojos a esos ciegos del alma, Vos que a tantos alumbráisteis los del cuerpo en vuestra vida mortal. Señor, os diremos como aquel ciego del Evangelio: "Señor, ¡que vean!  Que vean, que sientan, que gocen la verdad de vuestra doctrina, la suavidad de vuestra ley, la ternura de vuestro amor, la eficacia de vuestros Sacramentos!

Medítese unos minutos

II

Además de los incrédulos hay los malos cristianos, es decir, aquellos que creen, en verdad, pero no practican; tienen fe y no quieren dejar de ser llamados católicos, pero tienen malas costumbres y cometen criminales acciones.
Os pedimos también, amorosísimo Corazón de Jesús, por esos malos cristianos cuya vida criminal y viciosa deshonra vuestra ley y da ocasión a que se burlen de ella vuestros enemigos, al paso que es mortal escándalo para los incautos. ¡Oh indigna ingratitud! Creen en Vos, Señor, pero no os sirven, admiten vuestra ley, pero la pisotean y afrentan, temen vuestro infierno, pero nada hacen por no caer en él.
¡Sagrado Corazón de Jesús! Por los infelices incrédulos, por los endurecidos pecadores os pedimos hoy luz, gracia, perdón.  

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