sábado, 21 de junio de 2014

Mes de Junio Dedicado al Sagrado Corazón de Jesús

Cada Día
Acto de Contrición

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos  tenéis en vuestra presencia, pidiéndonos perdón de nuestra culpa e implorando vuestra misericordia. Nos pesa ¡oh buen Jesús! de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestros pobre corazón. Amén.

Día 21

PIDAMOS HOY AL SAGRADO CORAZÓN 
POR LA RESTAURACIÓN DE LA FAMILIA CRISTIANA 

I
Después del Papa y del Clero y Ordenes religiosas, a donde el infierno dirige con más ahinco sus ataques es a la sociedad doméstica. Lograr que desaparezca Jesucristo de la familia, he aquí el blanco de sus deseos. Y ¡ay Dios! ¡cómo se va logrando en muchas partes este espantoso deseo de satanás! Apenas se encuentra ya en algunos pueblos la familia verdaderamente cristiana ciertos padres y madres de hoy parecen haber  desterrado a la religión de su hogar, según tienen olvidadas allí todas las prácticas de ellas.
Apenas se reza y en familia, apenas se oye en ellas el nombre de Dios. Toda la importancia se da al interés, a la vanidad, al lujo exagerado, a las culpables diversiones.
¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! haceos cargo también de esta necesidad, y acudid a remediarla. Haced vuestras otra ves estas casas, de donde parece haberos lanzado el demonio, vuestro enemigo. Volved a reinar ¡Oh Señor! en nuestro hogares, como en otros templos consagrado a Vos. Unid a vuestro Divino Corazón los corazones de los padres y de los hijos, que hoy tienen miserablemente divididos la disipación y el egoísmos.
Oh Sagrado Corazón, os pedimos hoy mas fervorosamente por esta necesidad, una de las más tristes de nuestros días.

Medítese unos minutos.

II

¡Cuan distinta sería la faz del mundo si volviese a reinar en las familias cristianas el sagrado Corazón de Jesús!
¡Cuál fuera la prudencia de los padres, cuál el respeto de los hijos, cuál la fidelidad de los esposos, cuál el amor de los hermanos! Cada casa cristiana sería un vivo trasunto de la Sagrado Familia de Nazaret.
Hoy no reina en muchas de ellas Dios; pero reinan en cambio el egoísmo, la desconfianza, la relajación de los vínculos más sagrados. ¡Oh Corazón de Jesús! ¿Es esta la familia cristiana como Vos la queréis? ¡Ah! No. 
Es como es la quiere el demonio, enemigos de vuestro nombre y de vuestras almas.
Quitadle, pues ¡Oh Divino Jesús! este señorío a satanás; recobradlo Vos para no perderlo ya nunca. Sed Vos en la familia el centro de unión, norma de conducta; de los padres buen ejemplo y sano consejo; muestren los hijos obediencia y docilidad; esmérensen todos en el cumplimiento e vuestra ley y en el respeto a vuestra Iglesia.
¡Oh Señor! Sed Vos el verdadero padre de familia de todas éstas acá en la tierra para juntas formen un día con Vos la dichosísima familia del cielo. 

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