jueves, 30 de mayo de 2013

NO SE DEJE ENGAÑAR, CONOZCA SU FE


Pedro, Vicario de la Verdad
Parte I

 1-El “Sumo pontificado” o también llamado “Papado”, es instituido por el mismo Jesucristo, que se presenta a si mismos diciendo: “...Yo soy...la verdad” (San Juan 14, 8). “...Yo soy rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo, a fin de dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mis voz” (San Juan 18, 37).

2-Antes de nombrar nuestro Señor a Simón Pedro, primer Papa, exigió de él, una confesión de fe, que no era creada por Simón, sino que venia del Padre Celestial; una doctrina sobrenatural y sumamente infalible; nos dice el Evangelios: “...Respondióle Simón Pedro y dijo: Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo…” (San Mateo 16, 16).
3-¿Qué nos dice el magisterio (enseñanza oficial de la Iglesia) infalible (que no tiene error) de la Iglesia Católica con respecto a esta afirmación? Leamos el concilio Vaticano, convocado por el Papa Pio IX (1846-1878) “Los romanos pontífices...definieron que habían de mantenerse aquellas cosas que, con la ayuda de Dios, había reconocido ser conformes a la Sagradas Escrituras y a las tradiciones apostólicas; pues no fue prometido a los sucesores de Pedro el Espíritu Santo para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino para que, con su existencia, santamente custodiaran y fielmente expusieran la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el deposito de la fe...esta Sede de San Pedro permanece intacta de todo error, según la promesa de nuestro Divino Salvador hecha al príncipe de sus discípulos: “Yo he rogado por ti, a fin de que no desfallezca tu fe y tú, una vez convertido confirma a tus hermanos” (San Lucas 22, 32). Así, pues, este carisma de la verdad y de la fe nunca deficiente, fue divinamente conferido a Pedro y a sus sucesores en esta Cátedra, para que desempeñen su excelso cargo para la salvación de todos; para que toda la grey de Cristo, apartado por ellos del pasto venenoso del error, se alimentara con el de la doctrina celestial; para que, quitada la ocasión del cisma,  la Iglesia entera se conserve una, y, apoyada en sus fundamentos, se mantenga firmes contra las puertas del Infierno” (Denzinger –resumen del magisterio de la Iglesia-1836-1837).

4-Nuestro Señor, dejando en evidencia el presupuesto de la verdad infalible, que obligatoriamente deberá comunicar su vicario, ya que es el sello que demuestra que es un legitimo sucesor de San Pedro; y así instituye a Pedro (Piedra), diciendo: “...Y Yo te digo tu eres Pedro y sobre esta pierda edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno, no prevalecerán contra ella, y a ti te daré las llaves del Reino de los cielos. Y cuanto atares sobre la tierra será atado también en los cielos; y cuanto desatares sobre la tierra, será desatado también en los cielos” (San Mateo 16, 17-18).
Al citar este pasaje el Concilio Vaticano (Denzinger 1822-1823) afirma: “y solo a Simón Pedro confirió Jesucristo después de su resurrección la jurisdicción de Pastor y Rector supremo sobre todo el rebaño diciendo: “ apacienta mis corderos. Apacienta mis ovejas” (San Juan 21, 15 y ss)”…

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