martes, 30 de abril de 2013

¡¡¡HABLEMOS CLARO!!!



“...Denuncia a mi pueblo sus maldades y a la casa de Jacob sus pecados…”
Isaías 58, 1
Noviazgo, Matrimonio y familia católica en crisis
“...Dejara el hombre a su padre y a su madre y se adherirá a su mujer, vendrán a ser una sola carne” (Génisis 2, 24). Estos versículos, nos muestran la institución del Matrimonio por parte de Dios, fundamento de la sociedad humana, cuya celula es la familia. También se afirma la indisolubilidad y unidad (esto quiere decir que nadie puede destruir, ni separar o divorciar) del matrimonio.
Jesucristo,elevó al matrimonio a la categoría de sacramento y condenó la infidelidad, es decir la unión de personas que al recibir el sacramento del matrimonio se hubiesen separado y nuevamente hubiesen formado, no ya un matrimonio (porque esto es imposible al existir la unión matrimonial), sino una vulgar pareja en contra de la ley natural y de la ley de Dios. Dice Cristo: “...Yo os digo, quien repudia a una mujer salvo el caso de adulterio, y se casa con otra, comete adulterio, y el que se casa con una repudiada, comete adulterio” (San Mateo 19, 9); debemos aclarar que al justificarse una separación en caso de adulterio; siendo esto una causa grave, no autoriza un nuevo matrimonio, porque en la unión matrimonial, el hombre no puede destruirla.
Muchos afirman: “¿Estoy condenado a no ser feliz?”; esta pregunta surge de la gran ignorancia que reina, de la falta de virtud, de una vida viciosa y del ambiente mediocre y cómodo del mundo actual. Es una confusión, porque se mal educa o directamente no se educa al adolescente desde niño a ser dueño de si mismo y no dejarse gobernar por sus pasiones desordenadas, en donde simplemente domina el instinto del placer, del propio gusto, de la voluntad caprichosa y del usar al otro como un objeto a mi antojo.
Naturalmente, en situaciones normales que hoy prácticamente y lamentablemente casi no existe el noviazgo es una preparación para el matrimonio, y se da entre personas, que deben actuar como tales; hoy se entiende de manera deformada: parejas, amigovios, amigos con derechos, si me queres tengamos relaciones para conocernos debemos intimidar. Se confunde de echo como si fuera un matrimonio y para colmo mal llevado, porque luego surge el famoso “cuídate para no quedar embarazada”, prevenir el SIDA, y así una cosa lleva a la otra, cayendo en el abismo profundo del pecado y del vicio. El matrimonio como sacramento queda relegado como en el mejor de los casos a una fiesta familiar, que dicho sea de paso, si es que todavía queda algo de familia, pero no aceptando que esa unión es hasta que la muerte los separe y entre personas bautizadas, que para perseverar deben llevar una vida católica de manera práctica; es decir la asistencia a la Santa Misa en los días domingos y fiestas de guardar, la confesión y comunión frecuente, la oración diaria, el aconsejarse de manera frecuente por un sacerdote y sobre todo en momento de crisis; no tomar decisiones en el ambiente peligros de los problemas graves. El dialogo, el respeto, la sinceridad, la comprensión, la educación; en la actualidad han desaparecido del hogar; se ha puesto de modo lo que podríamos llamar la familia hotelera: viven, comen, duermen en el mismo lugar pero no dialogan ni se conocen; el padre ya no es el que rige el hogar, la madre ha dejado de realizar la función de ser el corazón de la familia y los hijos no quieren que sus padres los eduquen y les pongan limites. Reina un caos, que podríamos denominar que es un signo de la destrucción de la familia y del matrimonio; teniendo como bases terriblemente peligrosas, NOVIAZGOS FORNICARIOS, ES DECIR UN JOVEN Y UNA JOVEN QUE SE USAN PARA DARSE PLACER SEXCUAL, PARA SATIFACER LA LUJURIA MUTUA, PERO SIN NINGUN COMPROMISO DE AMOR SELLADO POR EL SACRAMENTO MATRIMONIAL, es decir parejas desparejas, sin peso y armonía; y lo mas triste que en varios de los casos con la aprobación de padres irresponsables que por comodidad o por miedo no corrigen a sus hijos.
Y tu Padre de familia ¿Cómo puedes ser cabeza del hogar y representar a Cristo en tu familia, sino eres cabeza de ti mismo y no llevas una vida espiritual y virtuosa?
Y tu Madre de familia ¿Cómo podrás ser el corazón del hogar que Dios te ha confiado, si sufres terribles infartos de egoísmo, lujuria y tienes temor de traer hijos al mundo? Y si los has traído ¿Por qué no los educas?
El fruto de todo esto esta bien putrefacto: es el aborto, la anticoncepción y toda clases de métodos para librarse de la tarea de traer hijos al mundo que molestan en mis planes egoístas, quiero tener un auto mucho mejor del que tengo, quiero una casa mas cómoda, quiero trabajar y ascender de puesto y ser totalmente independiente. Quiero, quiero…..y te has preguntado ¿Qué quiere Dios de mi? Esto nadie se lo pregunta, porque hoy se quiere como lo ha hecho el demonio la independencia también de Dios, queremos un dios que se ponga a la moda, es decir al servicio del capricho, de la miseria y del placer humano; no se quiere la luz de Cristo, sino que se quiere las tinieblas cómodas del demonio y la mediocridad tibia de mi carne inclinada al mal.
Tengamos en cuenta la advertencia de San Pablo en su carta a los Romanos 1, 28-32: “Y como no estimaron el conocimiento de Dios, los entregó Dios a una mente depravada para hacer lo indebido, henchidos de toda injusticia, malicia, codicia, maldad, llenos de envidia, homicidio, riña, dolos, malignidad; murmuradores, calumniadores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, fanfarrones, inventores de maldades, desobedientes a sus padres; insensatos, desleales, hombres sin amor y sin misericordia. Y si bien conocen que según lo establecido por Dios los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican”.
R.P.Ariel J. Damin
Misioneros del Santísimo Rosario

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