domingo, 5 de febrero de 2012

Domingo de Septuagésima

(Evangelio según San Mateo capítulo 20 versículos del  1 al 16)
Homilía de San Gregorio, Papa.

El reino de los cielos es comparado en el Evangelio al padre de familias que alquila obreros para cultivar su viña. Y a la verdad ¿quién puede compararse mejor al padre de familias que nuestro Creador, el cual gobierna a los que crió, y dispone en este mundo de los elegidos, como el dueño de los servidores de su casa? Tiene una viña, es a saber: la Iglesia Universal, la cual desde el Justo Abel hasta el último de los elegidos que ha de nacer en el mundo, ha producido tantos sarmientos, cuantos han sido los santos.

Así, pues este padre de familia alquila operarios para cultivar su viña, de mañana, en la hora de la tercia, en la de sexta, en la de nona y en la undécima, porque desde el principio de este mundo hasta su fin, no cesa de reunir predicadores para instruir al pueblo fiel. La mañana del mundo fue desde Adán hasta Noé, la hora de tercia de  Noé hasta Abrahán, la de sexta de Abrahán hasta Moisés; la nona de Moisés hasta la venida de Nuestro Señor. Finalmente la undécima comprende desde la venida del Señor hasta el fin del mundo. En está han sido enviados los santos Apóstoles como predicadores, los cuales recibieron la recompensa plena, aunque vinieron a la ultima hora. 

De consiguiente, el Señor, para instruir a su pueblo, es decir, para cultivar su viña no ha dejado en ningún tiempo de enviar operarios a su mies, por eso es muy importante rezar por las vocaciones sacerdotales y religiosas para que cada día sean mas los que se suman a las filas de los consagrados.

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