sábado, 5 de febrero de 2011

3 de Febrero fiesta de San Blas

San Blas, obispo de Sebaste de Armenia, se dice que mientras era conducido al martirio, una mujer se abrió paso entre la muchedumbre y colocó a los pies del santo obispo a su hijo que estaba muriendo sofocado por una espina de pescado que se le había atravesado en la garganta. San Blas puso sus manos sobre la cabeza del niño y permaneció en oración. Un instante después el niño estaba completamente sano. Este episodio lo hizo famoso como taumaturgo en el transcurso de los siglos, y sobre todo para la curación de las enfermedades de la garganta.
Cuando estalló la persecución de Diocleciano, se fue San Blas a esconderse en una cueva de la montaña, y desde allí dirigía y animaba a los cristianos perseguidos y por la noche bajaba a escondidas a la ciudad a ayudarles y a socorrer y consolar a los que estaban en las cárceles, y a llevarles la Sagrada Eucaristía.Cuenta la tradición que a la cueva donde estaba escondido el santo, llegaban las fieras heridas o enfermas y él las curaba. Y que estos animales venían en gran cantidad a visitarlo cariñosamente. Pero un día él vio que por la cuesta arriba llegaban los cazadores del gobierno y entonces espantó a las fieras y las alejó y así las libró de ser víctimas de la cacería.
En el año 316 lo encarcelaron y a pesar de los prodigios que el santo hacía en la cárcel, lo llevaron a juicio y como no quiso renegar de Cristo y sacrificar a los ídolos, fue condenado al martirio: primero lo torturaron y después le cortaron la cabeza con una espada.

martes, 1 de febrero de 2011

2 de Febrero Purificación de la Santísima Virgen María



Esta Solemnidad se celebra el 2 de febrero, porque, queriendo María someterse a la ley mosaica, debía ir a Jerusalén 40 días después del nacimiento de Jesús (25 de diciembre-2 de febrero), para ofrecer en el templo el sacrificio prescripto. Las madres debían ofrecer un cordero, o si sus cortos haberes no se lo permitían , dos tórtolas o dos pichones.

La Santísima Virgen llevo consigo a Jerusalén al Niño Jesús, y la procesión con las candelas (velas) recuerda el viaje que María y José  hicieron para presentar en el templo, al Ángel de la Alianza, como lo había predicho Malaquías.

La cera de las velas, dice San Anselmo, significa la carne virginal del Divino Niño, la mecha su alma, y la llama la divinidad.

La purificación a la cual la Santísima Virgen se sometió por un acto sublime de humildad, sin estar obligada.

"Difundida está la gracia en tus labios, por eso te bendijo Dios para siempre, y en los siglos de los siglos" (Oración de Ofertorio de la Misa del 2 de febrero) 

  

30 de Enero Domingo cuarto después de Epifanía

(Evangelio según San Mateo capitulo 8 versículos del 23 al 27)
“¡Señor sálvanos, que perecemos!”, es el grito espontaneo que damos en medio de las tentaciones, dificultades, pruebas, desolaciones, sufrimientos y toda clases de cruces.
El único que puede sostenernos y darnos un auxilio eficaz es Dios. Que importante es acudir a quien de manera infalible puede venir en nuestra ayuda.
Como bautizados somos miembros del cuerpo místico de Cristo; arca de salvación; una, santa, católica y apostólica; notas de la romana Iglesia. La cual por cual ser la religión sobrenatural fundada por Jesucristo, está en este mundo sometida en sus miembros que militan a distintas pruebas y dificultades, “…se levanto en el mar recia borrasca…”.
La falta de formación  por parte de la mayoría de los que se dicen católicos, unida a la comodidad de la ignorancia culpable con el agravante de la tibieza, la duda y confusión doctrinal y moral. Nos encontramos con personas extraviadas sin brújula ni guía.
Es un llamado de alerta a valorar y descubrir nuevamente las riquezas espirituales inagotables que Cristo a dejado en su Iglesia: la gracia santificante, que nos da la misma vida de Dios; los sacramentos que son los principales canales de la redención de Cristo, la Santa Misa que actualiza el sacrificio de Cristo en la Cruz.
Tanto la Santa Misa como los sacramentos, celebrados según los ritos tradicionales de la Iglesia, los cuales tiene el sello auténtico e infalible de todos los sucesores de Pedro, los Papas legítimos y católicos, de todos los santos. Manifiestan de manera perfecta la doctrina celestial de la Iglesia en su magisterio autentico y en su jerarquía legitima.
Se preguntaban los Apóstoles “…¿Quién es este, para que los vientos y el mar le obedezcan?...”y respondemos con la fe católica: es Dios, hecho Hombre, el Altísimo Todopoderoso, del cual nadie se burla y en el cual podemos confiar plenamente. Nos ha dado como auxilio poderoso a su Santa Madre y es por eso que confiados nos ponemos bajo su protección, para ser fieles a Cristo y a su Iglesia, viviendo conforme a lo que creemos ya que sino corremos el riesgo de vivir contrariando los principios doctrinales que la Iglesia que siempre ha tenido, fundamentada en las enseñanzas de Jesucristo su divino fundador; corremos el riesgo, como decíamos, de desviarnos.
Es Jesús quien sostiene a su Iglesia, aunque a veces parece estar dormido como en el Evangelio. Ágamos profesión de fe y de adhesión a la Cátedra de Pedro, manifestada en todos los Papas legítimos de la Iglesia, que incondicionalmente, inspirados por el Espíritu Santo han defendido la fe y la moral, y han condenado el error; no amoldándose como modernistas según la ocasión, sino que anclados en la verdad absoluta e inmutable (que no cambia); a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana.   

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