miércoles, 5 de enero de 2011

6 de Enero Epifanía del Señor (También llamada de los santos Reyes)

(Evangelio según San Mateo capitulo 2, versículo del 1-12)                     
“Venid, adoremos e inclinémonos.
Caigamos de rodillas ante el Señor que nos creo…”(Salmo 94(95), 6)
La palabra epifanía, significa manifestación. Es la revelación de Dios hecho Hombre a las naciones paganas (no judías), que según la tradición estos Santos Reyes o magos de Oriente, era tres y sus nombres son: San Melchor, San Gaspar y San Baltasar; los cuales representan a todo el mundo no perteneciente al pueblo de Israel en actitud de adoración y sumisión al Hijo de Dios.
“…unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén, y preguntaron: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?...venimos a adorarlo…entraron en la casa y vieron al Niño con María su Madre…lo adoraron; luego abrieron sus tesoros y le ofrecieron sus dones: oro, incienso y mirra…”
El nombre de mago: significa entre los persas y caldeos, hombres instruidos, doctos que cultivaban las ciencias especialmente la astronomía.
Los Santo Reyes venían a rendir culto de adoración, al Rey universal, el Salvador de toda la humanidad.
Los regalos de los magos representan: el oro: la realeza, la caridad; el incienso: la divinidad, la oración; la mirra: la humanidad y el sufrimiento.
Otras dos manifestaciones de la divinidad de Cristo  que también la Iglesia destaca son: el Bautismo del Señor, relatado en el Evangelio según San Juan capitulo 1 versículo 29-34; donde Cristo inaugura el Bautismo que antes de subir a los Cielos mandará aplicar a todos los hombres, cuyo requisito es indispensable para entrar en la vida eterna; podemos leer San Mateo capitulo 28 versículos 19 y 20. Su conmemoración es el 13 de enero.
El evangelio según San Juan en el capítulo 2, versículos del 1 al 11; nos relata otra manifestación del Señor, en las Bodas de Cana de Galilea donde realizo su primer milagro a pedido de su Madre y mostró así al convertir el agua en vino que podía convertir nuestras vidas mediocres y miserables pormedio del vino exquisito de su amor y es por eso que nos da su amistad y su vida divina, la gracia santificante. Nos convierte en hijos adoptivos de Dios.
Este Evangelio se lee en el segundo domingo después de Epifanía.







El 9 de enero Fiesta de la Sagrada Familia.
(Evangelio según San Lucas capitulo 2 versículos del 42 al 52)
(Domingo primero después de Epifanía)
Nuestro Señor Jesucristo, su Bienaventurada Madre y el Glorioso Patriarca San José, conforman por designio providencial de Dios una familia ejemplar y modelo de lo que debe ser, según Dios y el Evangelio la familia cristiana.
El hogar de Nazaret era un lugar donde reinaba, la verdad, el amor, la paz, la armonía, el trabajo el sacrificio, el orden, la educación, la obediencia y el respeto. Hogar de comprensión y de dialogo profundo y sincero.
Aunque Cristo es Dios, sin embargo obedecía a su padre adoptivo San José y a la Santísima Virgen María. “Estaba sometido (Jesús) a ellos (María y José)…)”
Jesús respetó el orden natural de una familia: el Padre cabeza y jefe del hogar, la Madre el corazón y los hijos a cargo del matrimonio.
Hoy en día esta armonía se ha trastocado y la familia duramente atacada con el divorcio, el aborto, la anticoncepción, el adulterio y toda clase de depravaciones y promiscuidad; la pereza, la desobediencia, el egoísmo, la falta de comunicación y toda clase de vicios que actúan como un cáncer en la celula básica de la sociedad.
Para muchas supuestas familias, es de lamentar que el hogar se ha convertido en un hotel donde se come y se duerme ya que parecen extraños los habitantes de tal lugar. Reina el televisor y la computadora, el teléfono y el celular; muchos medios de comunicación pero los miembros de esa familia totalmente incomunicados.
Hijos promiscuos y viciosos, que hasta en algunos casos han profanado el hogar paterno con consentimiento pecaminoso del jefe de familia ya que han dejado enviciar de manera carnal a sus hijos y podríamos decir que ese hogar se convertido en un motel. Abundan las madres solteras, los hijos no reconocidos y si lo son, sin ninguna responsabilidad de los jóvenes padres, nietos criados por los abuelos, etc.
¿Dónde vamos a parar? ¿Este es el hogar de la Sagrada Familia?, ¿Estos son cristianos? Recuperemos lo que hemos perdido siguiendo el ejemplo del hogar sagrado de Nazaret.

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