miércoles, 31 de mayo de 2017

MARÍA REINA Y MADRE

MARÍA REINA Y MADRE - Revista Roma N° 99 - Mayo de 1987
El 31 de mayo la Iglesia celebra la fiesta de MARÍA REINA, que instituyó Pío XII, la cual —dijo— ha sido exaltada a los reinos celestes por encima de los coros angélicos. Coronó así lo que expresó la Tradición y la Liturgia y siempre creyó el pueblo cristiano.
El fundamento principal documentado por la Tradición y la sagrada Liturgia en que se apoya la realeza de María es indudablemente su divina maternidad.
Cristo es Rey desde la eternidad
Y Cristo es Rey. El es como dice el Apocalipsis "Rey de reyes y Señor de señores", "el principio de la creación de Dios", principio de la naturaleza, de la gracia y de la gloria.
"Juan da testimonio de El y clama: «De Este dije yo: El que viene después de mí, se me ha adelantado porque El existía antes que yo.» Y de su plenitud hemos recibido todos, a saber, una gracia correspondiente a su gracia".
Santo Tomás comentando los Evangelios en su Catena Áurea dónde debía nacer el Cristo, trae el texto de San Jerónimo: "El sentido de la profecía de Miqueas 5.2 es el siguiente: «Tu Belén, tierra de Judá Efrata... aunque seas una pequeña aldea entre las mil ciudades de Judá, sin embargo de ti nacerá el Cristo que reinará sobre Israel y que será de la familia de David.» El ha nacido de mí antes que fueran los siglos. Por eso el Profeta añade: «Su salida es desde el principio de la eternidad»; porque en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios".
Comentando a Miqueas dice Straubinger:
"Grandiosa profecía mesiánica, que reúne los fundamentos de la doctrina cristológica: la eternidad y divinidad del Mesías (cf. Prov. 8,22 ss.), su consubstancialidad al Padre, su realeza y su reinado..."
Análogamente canta el salmista: [8]
"Tu trono, oh Dios, es por los siglos
y para siempre;
el cetro de tu reino es vara de justicia.
Tú amas la justicia
y detestas la maldad;
por esto, oh Dios, el Dios tuyo te ungió,
entre todos tus semejantes,
con óleo de alegría."

Sobre este texto así comenta Straubinger: "Obsérvese que aquí [v. 7] y en el v. 8 el Mesías es llamado Dios y que San Pablo utiliza este v. en Hebr. 1,8-9, para demostrar la superioridad de Cristo sobro los ángeles, siendo también uno de los textos citados en la Encíclica de Pío XI acerca de la dignidad de Cristo Rey."
A la diestra de Cristo está la Reina vestida de oro, engendrada antes de toda creatura

Sigue luego el salmo:
"Hijas de reyes vienen a tu encuentro; a tu diestra está en pie la reina, vestida de oro de Ofir."

Pues estrechamente asociada a Cristo Rey está su Madre santísima.
Así Miqueas Profeta en el versículo siguiente:
"Por esto los entregará (a sus enemigos) hasta el tiempo que dará a luz la que ha de dar a luz..."

La Iglesia no separa lo que Dios ha unido, y lo que dice de sí la Sabiduría, dice ella los aplica a la Madre de esa Sabiduría, a la Sedes Sapientiae:
"Yo salí de la boca del Altísimo, engendrada antes de toda creatura."

"Yo hice nacer en los cielos la luz indeficiente, y como una
nube cubrí toda la tierra."

"En los altísimos cielos puse mi morada, y el trono mío sobre
una columna de nubes."

La Iglesia cree lo que reza, pues la ley de la oración es la ley de la creencia.
Todo cuanto existe ha sido creado por Cristo y para Cristo, todo cuanto existe ha sido creado por María y para María.
Así, en la Epístola de las misas de la Inmaculada Concepción y de nuestra Señora del Rosario se reza:
"El Señor me poseyó al principio de sus caminos, antes de
sus obras más antiguas."
"Desde la eternidad fui constituida, desde los orígenes, antes
que existiera la tierra."
"Antes que  los  abismos fui  engendrada ya;  no había  aún
fuentes ricas en aguas."
 

María, medianera universal de todas las gracias
María es la Reina de la Divina Gracia. Dios quiso que todas las gracias que se derraman sobre los hombres y los ángeles pasasen por sus manos. "Con El estaba yo concertándolo todo", rezamos en la misa de su Purísima Concepción.
Y en la Epístola de la Misa Salve Sancta Parens:
"Desde el principio y antes de los siglos recibí yo el ser, y no dejaré de existir en el siglo venidero. En el tabernáculo santo ejercité el ministerio mío ante su acatamiento"...
"Me arraigué en un pueblo glorioso, y en la porción de mi Dios, la cual es su herencia, y mi habitación fue en la multitud de los santos."

Todas las criaturas encuentran la gracia en Ella y por Ella.
"Y ahora hijos oidme: Dichosos aquellos que siguen mis ca­minos" ...
"Porque quien me halla a mí, ha hallado la vida, y alcanza el favor de Yahvé."

Ella es la Madre del Amor Hermoso y dice de sí:
"En mí está toda la gracia del camino y de la verdad, en mí
toda esperanza de vida y de virtud" ... "El que me escucha, jamás tendrá de qué avergonzarse, y los
que se guían por mí, no pecarán."
 

"La gracia y privilegio singular de Dios omnipotente", por la que María "fue preservada inmune de toda mancha de pecado original", como dice la Bula Ineffabilis Deus de Pío IX, fue depositada en las manos de la llena de gracia.
"Todo esto lo hicimos por Ti" parecería decir la Trinidad Santísima al coronarla como Reina y Señora de todo lo creado.
María, Reina de las naciones
Dice Pío XI en  que Cristo es Rey de "todas y cada una de las realidades sociales y políticas del hombre".
La realeza de María está unida y subordinada a la realeza de Crlso. Ella es pues Reina de las naciones.
A María deben pedir las gracias individuos y naciones. Así decía Pío XII:" ¿Qué podrían hacer los cristianos en la hora presente, en la que la unidad y la paz del mundo y aún las fuentes mismas de la vida están en peligro, sino volver la mirada hacia Aquélla que aparece ante ellos revestida del poder real? De la misma forma que Ella envolvió en su manto al divino Niño, primogénito de todas las criaturas y de toda la creación (Colosenses 1,15), dígnese ahora proteger a todos los hombres y a todos los pueblos con su vigilante ternura, dígnese como Sede de la Sabiduría hacer que refulja la verdad de las palabras inspiradas que la Iglesia aplica a Ella: «Por mí reinan los reyes y los jueces administran la justicia». «Por mí mandan los príncipes y gobiernan los soberanos de la tierra» (Prov. 8,15-16)."
El sacrificio latréutico o de adoración:
glorificación infinita de Dios
"Mas la misión más elevada del Hombre-Dios es la glorificación infinita de Dios, que él ha de realizar en sí mismo y en su cuerpo místico; y la realización de la misma es a la par el punto céntrico en torno del cual se concentra toda su actividad; porque mediante esta realización logra para los hombres la reconciliación y el perdón por parte de Dios, pero de tal manera que los hombres reconciliados y agraciados han de unirse a él precisamente como miembros suyos, vivos, en la glorificación de Dios."
"La glorificación más perfecta y real de Dios consiste evidentemente en el sacrificio. Por consiguiente para que el Hombre-Dios realice también del modo más real y perfecto la glorificación infinita de Dios —glorificación que él hizo posible— ha de ofrecer un sacrificio latréutico de valor infinito."
"Digo un sacrificio latréutico; porque el sacrificio latréutico es precisamente el sacrificio en su esencia más íntima y en su supremo significado; todos los demás sacrificios están contenidos en éste, se fundan en éste y se subordinan a él..."
"Así como el servicio de Dios, aun cuando comunica a la criatura un galardón divino, no por ello tiene por fin supremo la dicha de la criatura, sino que la glorificación de Dios es el fin supremo del servicio divino como de la criatura misma colmada de dicha, de un modo análogo el sacrificio de Cristo aun cuando tienda a la reconciliación y perdón de la criatura, no deja de tener al mismo tiempo la razón de ser en su carácter latréutico para glorificación de Dios; y precisamente en ello tenemos que buscar su esencia más íntima y su más alto significado. Sí, nosotros creemos que precisamente el carácter propiciatorio e impetratorio del sacrificio de Cristo sólo se apreciará como es debido si se pondera debidamente su carácter latréutico", dice Scheeben.
En la Cruz, el sacrificio latréutico o de adoración de Cristo llega a su culminación.
Y  María, unida a El, ofrece a la Trinidad Santísima un solo sacrificio.
María Corredentora
Así, engendrada desde toda la eternidad para Madre del Hombre-Dios, al producirse el pecado, Cristo la asoció a su Redención como Co-Redentora.
En el Proto-evangelio (Génesis III, 15) después del pecado de Adán y Eva, Dios no nos promete un Salvador a secas, sino como descendiente de la Mujer, como linaje o simiente de ésta.
Y  Dios pone una enemistad irreconciliable entre la serpiente y la Mujer, entre su linaje y el de Ella.
"Aquí María, juntamente con su hijo, son prometidos antes de la promulgación del juicio contra los padres del género humano y sus descendientes. Se los hace, por lo mismo, intervenir como si no pertenecieran en modo alguno a la raza prevaricadora..."
".. .Por la semilla de la serpiente se entiende no «los pecadores», sino el «pecado mismo», especialmente «el pecado del mundo terrestre», es decir, el pecado de la humanidad según la carta a los Romanos V, 12 y Juan 1,29, donde toda la humanidad aparece sometida al poder del demonio."
Pío XII, al instituir la fiesta de María Reina, cita lo que dice "un piadosísimo discípulo de San Anselmo: «así como Dios (Cristo) creando con su poder todas las cosas, es Padre y Señor de todo, así María reparando con sus méritos todas las cosas es Madre y Señora de todo: Dios (o sea Cristo) es Señor de todas las cosas, porque las ha creado en su propia naturaleza con su imperio, y María es Señora de todas las cosas porque las ha elevado a su dignidad original con la gracia que Ella mereció»
"Esta asociación de Jesús y de María, en el ser y en el obrar, estática y dinámicamente, es tan íntima y total, que una vez establecido que Jesús es Dios, y María una pura criatura, cualquier hipérbole que se emplee para encarecerla, siempre habrá de quedarse más corta que la misma realidad."
Pío XII en su encíclica citada trae sabrosos textos de la Tradición y Liturgia católicas que enaltecen a la Virgen Reina y Madre.
"Oh Madre de Dios, en este día has sido transportada a los cielos en las carrozas de los querubines; Te ofrecen sus servicios los Serafines y los escuadrones de las milicias celestiales ante Ti se prosternan."

Cita también el Papa la antífona "Ave regina caelorum, ave domina angelorum", las letanías lauretanas, el quinto misterio glorioso del Santo Rosario, que cantan la gloria de la Reina de los cielos.
"Tú en fin —canta Sofronio— has superado con mucho toda creatura ... ¿Qué cosa puede existir más sublime que este gozo, oh Virgen Madre? ¿Qué cosa más sublime que esta gracia, que por divina voluntad te ha cabido en suerte?"
Y  San Germán: "Tu honorífica dignidad te coloca en puesto superior a todo lo creado; tu sublimidad te hace superior a los ángeles."
San Juan Damasceno llega a escribir la siguiente expresión: "Es Infinita la diferencia entre los siervos de Dios y su Madre."
Y  digamos con Goicoechea [23] "El imperio de Cristo y de María es el imperio total de la gracia; ni hay gracia que se haya otorgado encriatura alguna independientemente del influjo de Cristo y de su Madre, como no hay nada ni nadie bajo el poder de Dios que se sustraiga al poder de Cristo y de María."
"El universo entero: naturaleza, gracia y gloria; ángeles y hombres, cielos y tierra, todo depende y está sujeto a Cristo y por El a Maria."
Reina no de este mundo pero sí sobre este mundo
Pero la Reina poderosa es una reina clemente y maternal, es Reina y Madre de Misericordia.
Así cuando hace setenta años, en plena Primera Guerra Mundial, Benedicto XV pidió su intercesión para lograr la paz, Ella respondió de inmediato y apareció en Fátima.
"Si se escuchan mis pedidos Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, ella esparcirá sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones. Muchos buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas." Pero "al fin mi Inmaculado Corazón triunfará". Son las palabras mismas de la Omnipotencia Suplicante.
Cuarenta años después decía Lucía al Padre Agustín Fuentes:
"Nuestra Señora está muy triste porque no se dio atención a su mensaje de 1917. Ni los buenos ni los malos [ ... ] Padre diga a todos lo que la Señora tantas veces me dice: Muchas naciones desaparecerán de la faz de la tierra. Naciones sin Dios serán el flagelo escogido por Dios para castigar a la humanidad [...]."
"Lo que aflige al Corazón Inmaculado de María y de Jesús es la caída de las almas religiosas y sacerdotales. El demonio sabe que religiosos y sacerdotes, descuidando su excelsa vocación, arrastran muchas almas al Infierno [ ... ] El demonio... les sugiere aún «aggiornar» la vida religiosa [...]."
"Los últimos remedios dados al mundo son el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María. Y últimos significa que no habrá otros."
Mas la consagración de Rusia como la Virgen lo pidió: por el Santo Padre en unión con todos los obispos del mundo, no se hizo. El tercer secreto de Fátima, que —según uno de los pocos que lo conocen, el actual obispo de Leiría, Mons. Amaral— versa sobre la crisis en la Iglesia, no se dio a conocer en 1960 o antes, como Ella lo había pedido.
Se prefirió la diplomacia a la gracia. ¡Y qué crisis vimos en la Iglesia después de esa fecha!
En los momentos difíciles que vive nuestra patria, nos alienta la Consagración que de ella hizo al Inmaculado Corazón de María, su entonces Presidente, el General Onganía.
La misma Lucía, escribía al Papa Pío XII, que la protección a Portugal de la Guerra Mundial comenzada hacía un año, "será la prueba, de las gracias que Dios acordaría a otras naciones, si como ella, le fuesen consagradas".
¡AL FIN MI INMACULADO CORAZÓN TRIUNFARÁ!

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