martes, 5 de enero de 2016

1 de Enero

La Circuncisión de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo

Nuestro Señor Jesucristo fue circuncidado según la ley del Antiguo Testamento el octavo día después de Su Nacimiento. Circuncidaban todos los infantes varones como un signo del pacto entre Dios y el santo antecesor Abraham y sus descendientes (Gen. 17:10-14, Lev. 12:3).
El Niño Divino recibió el nombre de Jesús después del rito, según la declaración del Arcángel Gabriel el día de la Anunciación a la Theotokos (Luc. 1:31-33, 2:21). Los Padres de la Iglesia explican que el Señor, el Creador de la Ley, se sometió a la circuncisión para enseñarnos como debemos cumplir fielmente con las órdenes divinas. El Señor fue circuncidado para que nadie dudara que El verdaderamente había asumido la carne humana y que Su Encarnación no era una ilusión (como ciertos herejes enseñaban).
En el Nuevo Testamento el rito de la circuncisión prefiguraba el Misterio del Bautismo (Col. 2:11-12). En la iglesia del oriente cuentas de la Fiesta de la Circuncisión del Señor se encuentran hasta el cuarto siglo. San Estéban del monasterio de San Sava escribió el canon de la Fiesta (28 de Octubre y 13 de Julio).
Además de la circuncisión, la cual el Señor aceptó como un signo del Pacto de Dios con la humanidad, también recibió el nombre Jesús (Salvador) el octavo día después de Su Natividad. Su nombre indica el servicio que iba a ofrecer para la salvación del mundo (Mat. 1:21, Mar. 9:38-39, 16:17, Luc. 10:17, Hec. 3:6, Fil. 2:9-10). La Circuncisión del Señor y el Nombramiento nos recuerdan que los Cristianos entraron en un Nuevo Testamento con Dios, "En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de Cristo: (Col. 2:11). El mismo nombre "Cristiano" es un signo del Nuevo Testamento entre la humanidad y Dios.

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