jueves, 29 de octubre de 2015

Domingo 25 de Octubre Festividad de Cristo
Rey
 
Jesucristo es Rey Universal, por derecho de naturaleza en cuanto es Dios-hombre, y por derecho de conquista en cuanto Redentor. Es Rey de las inteligencias y de los corazones, de los individuos y de todo género humano, con poder legislativo, judicial y ejecutivo; pero no ha venido a quitar los poderes temporales, porque “su reino no es de este mundo”, ya que solo se ha reservado aquí el poder espiritual. Tal
es el sentido de esta gran festividad, instituida en 1925 por Pío XI, y¡ colocada al final del ciclo litúrgico, para honrar al Rey de reyes y Señor de los que dominan. Además del Oficio y Misa de Cristo Rey, que proclaman estos derechos del Redentor, el Papa ha ordenado que este día se haga la consagración del género humano al Corazón de Jesús, para reparar los ultrajes que reciben del mundo materialista moderno y del laicismo, que desconocen la supremacía de Jesucristo

CONSAGRACIÓN  DEL GENERO HUMANO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.
(ORDENADA POR EL PAPA
PÍO XI PARA LA FESTIVIDAD DE
HOY)
Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar: vuestros somos y vuestros queremos ser; y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón. Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadeceos de los unos y de los otros y atraedlos a todos a vuestro Corazón Santísimo. Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado: haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria. Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor. Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos enlas tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino. Mirad finalmente con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto; descienda también sobre ellos, bautismo de redención y de vida, la Sangre que un día contra sí reclamaron. Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confin de la tierra no resuene sino esta voz: Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud; a El se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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