lunes, 31 de agosto de 2015

Misioneros del Santísimo Rosario: Misioneros del Santísimo Rosario: Misioneros del S...


MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

DÍA:XXXI

Oh Corazón Inmaculado de María, lleno
de bondad, muéstranos tu amor por nosotros. Que la llama de tu corazón, oh
María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime
en nuestros corazones el amor verdadero, para que así tengamos un deseo
continuo de ti. Oh María, dulce y humilde de corazón, acuérdate de nosotros
cuando estemos en pecado. Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos, por
medio de tu Corazón Inmaculado, la salud espiritual. Haz que siempre podamos
contemplar la bondad de tu corazón maternal y que nos convirtamos por medio de
la llama de tu corazón. Amén.

El Papa Benedicto XV pide la Paz 

Mundial (5 de mayo de 1917)


En 1917 la Primera Guerra Mundial estaba haciendo estragos, sin mostrar ningún signo seguro de concluir pacíficamente. En ese entonces, el Santo Padre, Papa Benedicto XV, quien había estado en el Servicio Diplomático del Vaticano, había agotado todos los medios naturales a su alcance para lograr la paz, pero de nada sirvieron. Dándose cuenta del poder limitado aun de la diplomacia papal, el agobiado y ya entonces frágil Papa se dirigió a la Santisima Madre de Dios, a través de quien se dispensan todas las gracias. El Papa pidió a todos los cristianos rogar urgentemente a la Virgen María para obtener la paz en el mundo, encomendando ese logro solo a Ella.

El Papa escribió su súplica por la paz en una carta fechada el 5 de mayo de 1917:

Nuestra ardiente voz suplicante, implorando el fin del vasto conflicto, el suicidio de la Europa civilizada, fue entonces y permanece aún desoída. En verdad, parece que la oscura marea del odio crece más y más entre las naciones beligerantes y arrastra a otros países en su espantoso avance, multiplicando las ruinas y la masacre. Sin embargo, Nuestra confianza no disminuyó...Y puesto que todas las gracias que el Autor de todo bien se digna concedernos son, por un designio amoroso de su Divina Providencia, otorgadas por las manos de la Santísima VirgenNos queremos que, ahora más que nunca, en esta hora espantosa, esta petición de Sus hijos más afligidos, se vuelva viva y confiada hacia la augusta Madre de Dios.1

El Papa quiso que el mundo recurriera al Corazón de Jesús por la mediación de María, y ordenó que se agregara permanentemente a las Letanías de Loreto la invocaciónReina de la paz, ruega por nosotros. Luego, poniendo confiadamente la paz del mundo en Sus manos, el Papa hizo otro llamado:

A María, entonces, quien es Madre de Misericordia y omnipotente por la gracia, suba este amoroso y devoto llamado desde todos los rincones de la tierra—desde los nobles templos y las más pequeñas capillas, desde los palacios reales y las mansiones de los ricos como desde las más pobres casuchas—desde las llanuras bañadas de sangre y de los mares, suba hasta Ella el llanto angustiado de las madres y las viudas, el gemido de los pequeños inocentes, los suspiros de todos los corazones generosos: que Su más tierna y benigna solicitud sea conmovida, y la paz que Nos pedimos sea alcanzada para nuestro mundo agitado.2

La Madre Santísima respondió prestamente a esta súplica agonizante del Papa y del pueblo cristiano. Solo ocho días más tarde, en Fátima, la Virgen María vino en respuesta al clamor levantado hacia Ella desde un mundo en guerra. Ella vino a demostrar Su maternal solicitud por nosotros, y que, como Mediadora de todas la Gracias, solo Ella puede mostrarnos el camino de la paz. Para concedernos este favor, Ella pide, sin embargo nuestra cooperación. Ella pide que cada uno de nosotros obedezcamos Sus pedidos de oración y penitencia, y que el Papa y los obispos obedezcan Su pedido de la Consagración de Rusia.

Mientras la Santísima Virgen respondió al Santo Padre solo ocho días después de elevar su pedido a Ella, la Virgen todavía espera la oración y la penitencia del mundo, y el cumplimiento de la Consagración colegial de Rusia. ¡Que triste es que tantos años más tarde, Sus simples pedidos aún no hayan sido totalmente obedecidos!

San Ramón Nonato
Cardenal 
Año 1240
San Ramón Nonato: te rogamos 
por todos los católicos que tienen que sufrir 
por defender nuestra santa religión

Se le llama Nonato (no-nacido) porque nació después de morir su madre. Ella murió al dar a luz. Después de la muerte le hicieron cesárea para que el niño pudiera nacer.
Ramón significa: "protegido por la divinidad" (Ra=divinidad. Mon=protegido). San Ramón nació en Cataluña, España, en 1204. Muy joven entró en la Congregación de Padres Mercedarios que se dedicaban a rescatar cautivos que los mahometanos habían llevado presos a Argel. Lo recibió el mismo San Pedro Nolasco, fundador de la Comunidad.
Pocos años después de haber entrado de religioso fue enviado con una gran cantidad de dinero a rescatar a los católicos que estaban esclavizados por los musulmanes en Africa. Allá gastó todo el dinero en conseguir la libertad de muchos cristianos y enviarlos otra vez a su patria, de donde habían sido llevados secuestrados por los enemigos de nuestra religión.
Cuando se le acabó el dinero se ofreció el mismo a quedarse como esclavo, con tal de que libertaran a algunos católicos que estaban en grave peligro de perder su fe y su religión por causa de los atroces castigos que los mahometanos les infligían.
Como entre los musulmanes está absolutamente prohibido hablar de la religión católica, y Ramón se dedicó a instruir en la religión a sus compañeros de esclavitud y aun hasta a algunos mahometanos, le dieron terribles tormentos y lo azotaron muchas veces hasta dejarlo casi muerto. Y al fin, como no se callaba, le amarraron la cara a una correa a la cual le echaron candado, para que no pudiera hablar, y no abrían el candado sino cuando iba a comer.
El jefe musulmán, con la esperanza de que Ramón volviera a España y le llevara más dinero para rescatar cristianos, lo dejó en libertad. Pero se dedicó a hablar de nuestra religión a cuantas más personas podía. Esto hizo arder en cólera a los mahometanos y lo volvieron a encarcelar y a atormentar. Al fin San Pedro Nolasco envió a algunos de sus religiosos con una fuerte suma de dinero y pagaron su rescate y por orden de sus superiores volvió a España.
Como premio de tantos heroísmos, el sumo Pontífice Gregorio IX lo nombró Cardenal. Pero San Ramón siguió viviendo humildemente como si fuera un pobre e ignorado religioso.
El Santo Padre lo llamó a Roma para que le colaborara en la dirección de la Iglesia, y el humilde Cardenal emprendió el largo viaje a pie. Pero por el camino lo atacaron unas altísimas fiebres y murió. Era el año 1240. Apenas tenía 36 años. Pero había sufrido y trabajado muy intensamente, y se había ganado una gran corona para el cielo.
A San Ramón le rezan las mujeres que van a tener un hijo, para que les conceda la gracia de dar a luz sin peligro ni tormentos.

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