jueves, 5 de junio de 2014

Mes de Junio Dedicado al Sagrado Corazón de Jesús


Cada Día
Acto de Contrición

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos  tenéis en vuestra presencia, pidiéndonos perdón de nuestra culpa e implorando vuestra misericordia. Nos pesa ¡oh buen Jesús! de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestros pobre corazón. Amén.

Día 5

EL SAGRADO CORAZÓN, 
MODELO DE GENEROSIDAD


I

Fijemos hoy los ojos del alma en esta especial virtud del Sagrado Corazón. Su generosidad ha sido para con nosotros tan grande, que ni mayor puede ya exigirla ni concebirla nuestra imaginación. Todo, todo, hasta sí mismo, nos lo ha dado generosamente el Sagrado Corazón de Jesús. Mientras vivió en carne mortal, se empleó todo en servicio del hombre; por él obró sus milagros, hizo su predicación, fatigóse, sudó, derramó lágrimas y sangre.
Acercábase la hora de su Pasión, y después de haberse empleado todo por el hombre, inventó un milagro especial para poder darse a él en su verdadero Cuerpo y Sangre por medio del Santísimo Sacramento.
¿Podría dar otra cosa? Sí, todavía otra cosa. Vió al pie de la Cruz a una mujer Madre suya, a un de ella nos hizo al morir generoso legado. ¿Quedábale aún algo que dar? Unas pocas gotas de sangre quedaban en su corazón, y ya difunto, permite que se lo rompa un soldado, para que ni éstas dejen de derramarse en provecho nuestro. Aun hoy se nos da a todas horas en nuestro altares, a todos sin distinción, dispuesto siempre a ser generoso hasta con los más ingratos.
De modo que por su inefable generosidad es nuestra su doctrina, es nuestra su propia Madre, son nuestro su cuerpo y sangre, es nuestro su cielo. Sí, porque después de habérsenos dado por maestro, por alimento y por redención, quiere por toda la eternidad ser El mismo, y no otro, nuestra recompensa. Es su divisa; todo por el hombre y para el hombre.
¡Oh generosidad inmensa de tan generosísimo Corazón!

II

Yo he de ser, ¡Jesús mío! yo he de ser. Seré generoso, ¡Oh buen Jesús!, no me limitaré a lo que manda vuestra ley, sino que me extenderé a todo lo que conozca ser de vuestro mayor agrado. Tomadlo todo de mí, ¡Oh buen Jesús!, cuerpo, alma, salud, fuerza, libertad, honra, intereses, vida.
De todo os hago don, y en todo quiero seáis Vos única y exclusivamente servido.

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