martes, 7 de mayo de 2013

¡¡¡HABLEMOS CLARO!!!

 


“...Denuncia a mi pueblo sus maldades y a la casa de Jacob sus pecados…”
Isaías 58, 1
Noviazgo católico en crisis

Cuando se quiere edificar una casa, y que esta sea firme debe tener cimientos profundos y muy buenas vigas; esta comparación nos puede servir para el noviazgo, que debe ser una preparación para el matrimonio.
El noviazgo no es un matrimonio y como tal hay limites que respetar, que en la actualidad se ignoran.
1-Para entablar un noviazgo un hombre y una mujer, deben sentirse llamados por Dios a la vocación del matrimonio, solteros y con intención de casarse por la Iglesia.
2-El tiempo del noviazgo, esta reservado para conocerse (descubrir el temperamento, carácter, virtudes, defectos, gustos, contexto familiar del otro), entra en juego la inteligencia , la voluntad y los sentimientos. Conocerse con respeto y franquear el limite de la intimidad del otro; estar atento si se concuerdan las metas y los ideales y así garantizar un amor perseverante y verdadero.
3-Es una preparación para unir dos vidas, ese debe ser el resultado normal de todo noviazgo. Un joven, que pretenda a una joven, debe ser sano de alma y cuerpo; amante del trabajo, ahorrativo, generoso, virtuosos, practicar la religión, dominar su carácter, respetar, ser amable y responsable. Una joven que pretende ser prometida de un joven debe ser piadosa, es decir católica practicante, prudente, bondadosa, saber controlar su lengua y trabajadora.
4-No se deben quedar en las apariencias, porque la atracción física se deteriora, pero lo espiritual y moral, puede siempre hermosearse y fortalecerse.
5-Las relaciones sexuales no son juguete de diversión o una fuente para saciar mi sed de placer; es por eso que queda totalmente excluido, bajo pena de pecado mortal, y si los novios no están dispuestos a corregirse, el sacerdote no los puede absolver y tampoco se pueden acercar a comulgar. Quien se empecina en esta actitud, no solo corre el riesgo de encarar un mal matrimonio, sino pone en el peligro su propia alma  y la de aquel a quien dice que ama y si la muerte lo sorprende pueden condenarse eternamente.
6– Un noviazgo no es sinónimo de manoseos, besos apasionados, masturbación, pornografía, ropa provocativa y toda clases de libertades para hacer lo que yo quiero.
7-¿Qué frutos trae todo esto? Inestabilidad emocional, y parejas no estables ¿no es común que hoy una pareja se termine con la misma facilidad de como empezó?
8-El criterio errado de la actualidad, es no tener criterio, solo me guio por el sentimiento del momento, quiero gozar y no me interesa otra cosa.
9-Un padre o una madre que se dicen católicos, no pueden aprobar semejantes conductas, hijos que viven en pareja o que ocasionalmente mantengan relaciones.
10-Hoy en día los niños indefensos pagan la deuda de los vicios lujuriosos de sus padres biológicos inmaduros, irresponsables, egoístas y soberbios que afirman “ Yo soy mayor, hago lo que quiero” y luego los abuelos terminan siendo los padres sustitutos y ha veces hasta el extremo de pagar las cosas indispensables de los niños con su jubilación. Y esas criaturas sin el amor de los padres, sin hogar y sin contención; crecen en un ambiente artificial y corren el riesgo de que al ser mayores repitan la historia de sus pobres padres.
11-¿Dónde terminara esta película de terror? Tiene final libre depende de las decisiones que tomemos de manera personal, no desliguemos la culpa ¿Quiénes serán los causantes de tanta maldad y corrupción? ¿No somos cada uno de nosotros cuando tomamos malas decisiones? ¡Cuantos caprichos, comodidades, pecados, vicios, conciencia elástica  y cuantas justificaciones!
12-Decimos “ES MUY DIFICIL GUARDAR UNA CONDUCTA LA MAYORIA SE COMPORTA ASÍ, NO SE PUEDE”. Que cómoda y egoísta es esa respuesta y ¿Por qué no intentarlo?
13– Cristo te ofrece sus fuerzas, que es la gracia; te ofrece la santa Misa, la confesión, la Santa Comunión, la oración y su Santa Madre; evitemos las ocasiones peligrosas de pecar y decidámonos por el camino que es Jesucristo; lucha por tener una vida espiritual, pide la guía de un sacerdote, aconséjate y veras que podes cambiar: “Porque no hay nada imposible para Dios” (Lucas 1, 37). Confesemos humildemente nuestra debilidad e inclinación al mal y escuchemos al bondadoso Jesús que nos dice: “… Separados de mí no podéis hacer nada” (Juan 15, 5). Si quieres que la sociedad cambie, que tu familia cambie, empieza por ti, decídete a un cambio personal y profundo.  

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