domingo, 31 de mayo de 2015

Domingo, 31 de mayo de 2015
Domingo I después de Pentecostés, Fiesta de la Santísima Trinidad

Santo Evangelio según San Mateo (28, 18-20)

“Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo…(Juan Mateo 28, 19) 
”El misterio central de nuestra fe católica, se refiera a la vida íntima de Dios, es decir una sola divinidad en tres Personas. Esta realidad espiritual y sobrenatural, los cristianos que viven en gracia de Dios,han recibido el don de ser templos vivos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. “¿No sabéis acaso que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?...” (I de Corintios 3, 16) “Si alguno de ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amara, y vendremos ha el, y en el haremos morada” (San Juan 14, 16). “El que tiene mis Mandamientos y los conserva, ese es el que me ama; y quien me ama, será amado de mi Padre, y Yo también lo amare, y me manifestare a el” (San Juan 14, 21). Esta realidad que es el mismo Dios Uno y Trino vive en nosotros se llama Inhabitación  trinitaria, si valoramos esta realidad, huiremos del pecado mortal; nos pondremos de corazón al servicio de la voluntad divina y tendremos gran preocupación de conformar nuestra vida con los mandamientos divinos. Cada decisión que tomemos se debe conformar con lo que creemos; y al dar un vistazo al mundo actual vemos una gran ausencia de Dios. Con cuánta razón escribe San Juan en su primera Carta 4, 16: “Dios es caridad...y el que permanece en el amor en Dios permanece y Dios en él”. Cuida con mucho entusiasmo y perseverancia de vivir en gracia, asiste con atención y devoción a la Santa Misa frecuenta con sinceridad y humildad los sacramentos de la confesión y de la Santa Comunión, reza diariamente y estudia para aprender lo que creemos como católicos y así podremos obrar conforme a lo que creemos. Debemos tener una vida espiritual que tenga una fe viva, “...la fe que, obra por amor...” (Gálatas 5, 6)


Adoremos de corazón a al Santísima Trinidad:
“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo y estos tres son uno…” (I de Juan 5, 7). Alegrémonos por la gracia, Dios nos ha hecho participes de su vida íntima y solo por pura misericordia, quien puede entender el obrar de Dios. Frente al misterio de la
vida íntima de Dios solo queda adorar, someternos, amar y enmudecer toda
lengua...

primer Avisos: 4 de junio, primer jueves del mes,
adoración al santísimo 18:00 hs Santa Misa 19:00 hs. 5 de junio primer viernes
del mes Sagrado corazón de Jesús, Misa 19:00 hs . 6 de junio primer sábado del
mes Corazón Inmaculado de María. Todo el mes de junio se rezara al sagrado
Corazón de Jesús después de la Misa de 19:00 hs

jueves, 28 de mayo de 2015

FIESTA Y OCTAVA DE PENTECOSTÉS

La gran solemnidad,que la iglesia Católica conoce con el nombre de ´´Pentecostés´´, era celebrada por el pueblo judío antes del cristianismo, en memoria de la promulgación de la ley de Moisés en el monte Sinaís. Los cristianos continuaron celebrándola en memoria de la promulgación de la evangélica, que tuvo lugar en este día en el cenáculo en Jerusalén con la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. Del iluminado cenáculo de pentecostés salió tal día como hoy la iglesia a tomar posición del orbe y triunfo del mundo y sus sabios y de sus políticos y de sus tiranos y de sus paciones y de sus vicios la voz de los apóstoles porque era la voz del Espíritu Santo… (misal diario de Don Andrés Azcárate, O.S.B.).
Esta gran fiesta de Pentecostés, tiene octava: ´´el asunto principal de toda la octava
es celebrar la promulgación solemne de la nueva ley de gracia con la advenimiento del Espíritu Santo; secundariamente se dan gracias por los neófitos (los recién bautizados) en virtud del agua bautismal y del Espíritu Santo. Las cuatro Témporas de Estíos (Estación del año que principia  en el  solsticio  de  verano y termina en el equinoccio de otoño),trasladados al mes de junio a esta octava por San Gregorio Vll conservan el carácter festivo de la misma… (Manual de Liturgia sagrada del padre Antoñiana C.M.F).

Las fotos siguientes corresponden a la bendición de una finca ubicada en la zona Este de Mendoza. Ocasión muy propicia para realizar esta bendición en las témporas de pentecostés















domingo, 24 de mayo de 2015

Nuevamente consagramos a María Auxiliadora la capilla Virgen de Lourdes en la Santa Misa Dominical Vespertina.



¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.
Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.
Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.
Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.
Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea

En el día de Pentecostés la capilla Nuestra Señora de Lourdes hizo su acto público de Consagración a María Auxiliadora















24 de Mayo
Domingo de  Pentecostés

"Nacimiento de la única Iglesia de Cristo, que es la única religión verdadera: “Católica Apostólica Romana” con la venida de Dios Espíritu Santo (leer Hechos 2, 1-11), sobre la Santísima Virgen María, San Pedro el primer Papa, los demás Apóstoles, primeros Obispos y demás personas reunidas en el cenáculo; nació de manera sobrenatural la Iglesia Católica y recibieron las fuerzas necesarias para poner en practica las enseñanzas de Jesucristo. La Jerarquía sagrada (Papa y Obispos), comenzaron a cumplir el mandato de enseñar la doctrina celestial, verdades necesarias para poder ser miembro del cuerpo místico de Cristo. La cabeza invisible de la Iglesia es Cristo, el vicario de Cristo o también llamada cabeza visible son los Papas legítimos, su alma es el Espíritu Santo, podríamos destacar también que la siempre Virgen María al estar tan íntimamente unida a Cristo, es miembro privilegiado de la Iglesia, mediadora de todas las gracias e instrumento inmaculado y perfecto del Espíritu Santo (esta realidad de la Iglesia esta perfectamente explicada por el Papa Pio XII en su Encíclica Misticis Corporis).
Pentecostés, significa 50 días después de la Resurrección de Cristo. Al venir el Espíritu Santo y distribuir sus siete dones sagrados, dan un ambiente divino adecuado para que se desarrollen en nuestra alma, en su máxima potencia las virtudes llamas teologales: Fe (para creer en Dios y a Dios), Esperanza (confianza en la gracia divina y en las buenas obras que nos llevarán al cielo), y Caridad (amar con el amor divino tanto a Dios como al prójimo). Los siete dones del Espíritu Santo (leer Isaías 11, 1-3)Sabiduría (nos hace sabroso y experimental el conocimiento de Dios); Entendimiento (nos hace aceptar la verdades de fe, apoyados en la autoridad de Dios y ver el sentido profundo de la biblia); Consejo(juzga rectamente lo que hay que hacer de manera correcta en cada momento); Fortaleza (nos da la fuerza para superar peligros y dificultades y resistir lo malo de manera heroica); Ciencia (juzga rectamente las cosas creadas en orden a la vida eterna); Piedad (nos hace tener afecto de hijo (filial) a Dios Padre, a semejanza de su Hijo Jesucristo); y Temor de Dios (nos inspira respeto y reverencia a Dios, el cual al experimentar su bondad, no se le quiere faltar con el pecado y se tiene una delicadeza exquisita en la manera de obrar).
Las llamada gracias extraordinarias o carismáticas, no son necesarias para la salvación del alma y Dios las sabe dar a ciertas personas en vista de un bien mayor para los miembros de la Iglesia (ejemplo el don de lenguas, es decir hablar diferentes idiomas sin saberlos, los dio a los Apóstoles para poder transmitir mas fácilmente la doctrina católica a los ju díos y paganos). San Pablo deja en claro en I de Corintios capitulo 13 que lo mas importante es la virtud de la caridad, junto con la fe y la esperanza.
Ponemos obstáculo al obrar del Espíritu Santo, que recibimos especialmente en el Sacramento de la Confirmación, cuando no luchamos contra el pecado venial o leve y permanecemos en la tibieza o mediocridad. Preguntémonos ¿Qué tiene que ver esta doctrina católica expuesta sobre el Espíritu Santo y sus dones, con todos los circos pentecostalista de sanadores y maestros del show? Si usted es católico no puede comportarse ni aceptar las doctrinas falsas de las sectas evangélicas y pentecostales que inclusive se han querido disfrazar de Iglesia Católica con los conocidos grupos carismáticos…Sea coherente y no se deje llevar por la sensibilidad, actúe como verdadero católico.



María, auxilio de los cristianos

María, auxilio de los cristianos (en latín: Maria Auxilium Christianorum) es un título antiguo dado a la Santísima Virgen María, Madre de                                                Dios. Se originó hacia el año 345 con san Juan Crisóstomo, tomó fuerza con el Papa San Pío V en el siglo XVI y fue definitivamente popularizado con el desarrollo de las obras educativas y apostólicas de Don Bosco en el siglo XIX, en la advocación mariana de María Auxiliadora.
Hasta el siglo XIX, la advocación de María Auxiliadora se asoció fuertemente a la defensa militar de los bastiones católicos y ortodoxos en Europa, el norte de África y Medio Oriente frente a los pueblos no cristianos, muy especialmente los musulmanes. Precisamente bajo el pontificado de San Pío V, los pueblos euro-cristianos reunieron una importante fuerza militar para detener en la batalla de Lepanto (1571) el expansionismo del Imperio otomano por el Mediterráneo occidental. Mientras la Liga Santa encabezada por España e integrada por los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya, derrotaron a la armada del Imperio otomano, el Papa había pedido a toda la cristiandad que rezara el rosario. En gratitud por la victoria, el Papa San Pío V instituyó la fiesta de la Virgen de las Victorias, después conocida como la fiesta del Rosario, a celebrarse el primer domingo de octubre, y agregó el título "auxilio de los cristianos" (Sancta Maria Auxilium Christianorum) a las letanías lauretanas. Con la popularización que los salesianos hicieron de la devoción a María Auxiliadora en todos los países en donde se abrieron    casas de Don Bosco, se dio el surgimiento de numerosos santuarios, entre los cuales el más célebre es precisamente el de la Basílica de María Auxiliadora en Turín. El título de María como «auxilio de los cristianos» forma parte hasta             hoy de las letanías lauretanas.















                                                                      Oración a María Auxiliadora
(Compuesta por San Juan Bosco)
¡¡Oh María Virgen poderosa! Tú, la grande e ilustre defensora de la Iglesia; Tú, Auxiliadora del pueblo cristiano; Tú, terrible como un ejército en orden de batalla; Tú, que sola destruyes los errores del mundo, defiéndenos en nuestras angustias, auxílianos en nuestras luchas, socórrenos en nuestras necesidades, y en la hora de la muerte, recíbenos en el eterno gozo. Amén





Avisos: Desde el lunes 25 de Mayo al sábado 30 de Mayo, la Santa Misa de las 19:00 hs, se rezará lahonor Santa Misa en  honor  del Espíritu Santo, por ser la Octava de Pentecostés



viernes, 22 de mayo de 2015

SANTA RITA

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de Santa Rita de Casia.
La santa de lo imposible. Fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y  santa incorrupta. Santa Rita lo experimentó todo pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo.
Nació en Mayo del año 1381, un año después de la muerte de Santa Catalina de Siena. La casa natal de Sta. Rita está cerca del pueblito de Cascia, entre las montañas, a unas 40 millas de Asís, en laUmbría, región del centro de Italia que quizás más santos ha dado a la Iglesia (S. Benito, Sta. Escolástica, S. Francisco, Sta. Clara, Sta. Angela, S. Gabriel, Sta. Clara de Montefalco, S. Valentín y muchísimos más).
Nacida de devotos padres, Antonio Mancini y Amata Ferri a los que se conocía como los "Pacificadores de Jesucristo", pues los llamaban para apaciguar peleas entre vecinos. Ellos no necesitaban discursos poderosos ni discusiones diplomáticas, solo necesitaban el Santo Nombre de Jesús, su perdón hacia los que lo crucificaron y la paz que trajo al corazón del hombre. Sabían que solo así se pueden apaciguar las almas.
Ella quería ser religiosa toda su vida, pero sus padres, Antonio y Amata, avanzados ya en edad, escogieron para ella un esposo, Paolo Ferdinando, lo cual no fue una decisión muy sabia. Pero Rita obedeció. Quiso Dios así darnos en ella el ejemplo de una admirable esposa, llena de virtud, aun en las mas difíciles circunstancias. 
Después del matrimonio, su esposo demostró ser bebedor, mujeriego y abusador. Rita le fue fiel durante toda su vida de casada. Encontró su fortaleza en Jesucristo, en una vida de oración, sufrimiento y silencio.  Tuvieron dos gemelos, los cuales sacaron el temperamento del padre. Rita se preocupó y oró por ellos.
Después de veinte años de matrimonio y oración por parte de Rita, el esposo se convirtió, le pidió perdón y le prometio cambiar su forma de ser. Rita perdona y el deja su antigua vida de pecado y pasaba el tiempo con Rita en los caminos de Dios. Esto no duró mucho, porque mientras su esposo se había reformado, no fue así con sus antiguos amigos y enemigos. Una noche Paolo no fue a la casa. Antes de su conversión esto no hubiera sido extraño, pero en el Paolo reformado esto no era normal. Rita sabía que algo había ocurrido. Al día siguiente, lo encontraron asesinado.
Su pena fue aumentada cuando sus dos hijos, que ya eran mayores, juraron vengar la muerte de su padre. Las súplicas no lograban disuadirlos. Fue entonces que Santa Rita, comprendiendo que mas vale salvar el alma que vivir mucho tiempo, rogó al Señor que salvara las almas de sus dos hijos y que tomara sus vidas antes de que se perdieran para la eternidad por cometer un pecado mortal. El Señor respondió a sus oraciones. Los dos padecieron una enfermedad fatal. Durante el tiempo de enfermedad, la madre les habló dulcemente del amor y el perdón. Antes de morir lograron perdonar a los asesinos de su padre. Rita estuvo convencida de que ellos estaban con su padre en el cielo.
Entra en la Vida Religiosa
Al quedar sola no se deja vencer por la tristeza y el sufrimiento. Santa Rita quiso entrar con las hermanas Agustinas, pero no era fácil lograrlo. No querían una mujer que había estado casada. La muerte violenta de su esposo dejó una sombra de duda. Ella se volvió de nuevo a Jesús en oración.  Ocurrió entonces un milagro. Una noche, mientras Rita dormía profundamente, oyó que la llamaban ¡Rita, Rita, Rita! esto ocurrió tres veces, a la tercera vez Rita abrió la puerta y allí estaban San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan el Bautista del cual ella había sido devota desde muy niña. Ellos le pidieron que los siguieran. Después de correr por las calles de Roccaporena, en el pico del Scoglio, donde Rita siempre iba a orar sintió que la subían en el aire y la empujaban suavemente hacia Cascia. Se encontró arriba del Monasterio de Santa María Magdalena en Cascia. Entonces cayo en éxtasis. Cuando salió del éxtasis se encontró dentro del Monasterio, ante aquel milagro las monjas Agustinas no pudieron ya negarle entrada.  Es admitida y hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años de consagración a Dios.
Durante la Cuaresma del año 1443 fue a Cascia un predicador llamado Santiago de Monte Brandone, quién dio un sermón sobre la Pasión de Nuestro Señor que tocó tanto a Rita que a su retorno al monasterio le pidió fervientemente al Señor ser participe de sus sufrimientos en la Cruz. Recibió las estigmas y las marcas de la Corona de Espinas en su cabeza. A la mayoría de los santos que han recibido este don este don exuden una fragancia celestial. Las llagas de Santa Rita, sin embargo exudían olor a podrido, por lo que debía alejarse de la gente.
Santa Rita recorrió el camino de la perfección, la vía purgativa, la iluminativa y unitiva. Conoció el sufrimiento y en todo creció en caridad y confianza en Dios.   El crucifijo es su mejor maestro.  Es en almas puras como la de ella que Dios puede hacer portentos sin que por ello se desenfrenen y caigan en el orgullo espiritual.   Al morir la celda se ilumina y las campanas tañen solas por el gozo de un alma que entra al cielo.
Su muerte, acaecida en 1457, fue su triunfo. La herida del estigma desapareció y en lugar apareció una mancha roja como un rubí, la cual tenía una deliciosa fragancia. Debía haber sido velada en el convento, pero por la muchedumbre tan grande se necesitó la iglesia. Permaneció allí y la fragancia nunca desapareció. Por eso, nunca la enterraron. El ataúd de madera que tenía originalmente fue reemplazado por uno de cristal y ha estado expuesta para veneración de los fieles desde entonces.  Multitudes todavía acuden en peregrinación a honrar a la santa y pedir su intercesión ante su cuerpo que permanece incorrupto.
León XIII la canonizó en 1900.


ORACION A SANTA RITA

 ¡Oh gloriosa Santa Rita de Casia!
    Con el alma llena de confianza por los continuos favores que alcanzas del cielo, en bien de tus fieles devotos, vengo hoy a tu presencia, a rogarte que intercedas con tu Amado Esposo y Redentor del mundo, a fin de que oiga benigno lo que solicito de su gran poder e infinita misericordia. A ti, que recibiste en el transcurso de tu larga y santa vida, tantas y tan repetidas muestras de ser un alma privilegiada de su Amor, te atenderá bondadoso, si le ruegas por mí con ese ardiente fervor que siempre te animaba cuando te postrabas a orar a los pies del santo Crucifijo.
[Aquí se dice lo que se ha de pedir]
    Por tus grandes méritos de pronta obediencia al dictamen de tus queridos padres: de abnegada resignación antes las asperezas de tu esposo; de caritativa y heroica inmolación de tus pequeños y amados hijos; de aguda pena al ver las dificultades que tuviste para ingresar en la morada de tus anhelos, el claustro religioso; por los intensos dolores causados por la espina en tu frente; pide, Santa Gloriosa, me otorgue lo que por tu mediación con ansia vivísima desea mi alma. Si Él quiere puede concedérmelo, pues su mano divina es omnipotente en el cielo y en la tierra.
    Si fuera para mayor gloria del Altísimo y bien de mi alma, que vea presto escuchada y atendida la petición, cuyo buen resultado, a ruego tuyo, confío obtener del poder y bondad de su paternal corazón. Amén

    Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles, ruega por nosotros.(Tres Veces)

lunes, 18 de mayo de 2015

Dominica después de la ascensión del Señor

En la Dominica después de la ascensión del Señor resurgieron de las aguas bautismales Ciro Cruz Pereyra Castro; Giuliano Stéfano Darío Coriso; Mía Morella (Lourdes) Corzo.













sábado, 16 de mayo de 2015

 17 de mayo
Domingo
después de la Ascensión
(San Marcos capítulo 16, versículos
14 al 20)
Homilía de San Gregorio, Papa
El Señor Jesús, después de haber hablado con ellos, subió al cielo y está sentado
a la diestra de Dios. Sabemos por el Antiguo Testamento que Elías fue
arrebatado al cielo. Pero una cosa es el cielo aéreo y otra cosa el etéreo. El
cielo aéreo está próximo a la tierra; por lo cual decimos las aves del cielo,
porque vemos que vuelan en el aire. Elías fue elevado al cielo aéreo, para ser
conducido en seguida a cierta región oculta de la tierra, en la cual viviese
con grande paz de alma y de cuerpo, hasta que vuelva al fin del mundo para
pagar el tributo a la muerte. Su muerte fue aplazada y no quedó libre de ella.
Para nuestro Redentor no fue aplazada: la superó y la destruyó con su resurrección,

y la gloria de su resurrección lo manifestó subiendo al cielo.
Débese advertir, según leemos, Elías subió con una carroza, a fin de demostrar
claramente que siendo soló hombre necesitaba del auxilio ajeno. Los Ángeles
fueron sus auxiliadores ya que ni al cielo aéreo podía subir por sí mismo,
estando impedido por el peso de naturaleza. Pero de nuestro Redentor no leemos
que fuese elevado por una carroza, ni por los Ángeles, porque aquel que todo lo
había creado por sí mismo se elevaba sobre todas las cosas. Volvía donde ya
estaba; regresaba allí donde había permanecido pues al subir con su humanidad
al cielo, por su divinidad contenía juntamente el cielo y tierra.
Así como José, vendido por sus hermanos, prefiguró la venta de nuestro Redentor,
así Henoc trasladado y Elías elevado al cielo aéreo, designaron ambos la
Ascensión del Señor. De el Señor tuvo ascensión prenuncios y testigos, unos
antes de la Ley, y el otro en tiempo de la Ley, hasta que finalmente viniese
aquel que verdaderamente podía entrar en los cielos. Por eso mismo, la elevación
de ambos se distingue por cierta gradación. Pues Henoc fue trasladado, y Elías
elevado al cielo, a fin que últimamente viniese aquel que ni fue trasladado ni
elevado, sino que penetrase en los cielos con su propia virtud

jueves, 14 de mayo de 2015

Novena en preparación a la fiesta de Pentecostes (Nacimiento de la Iglesia Católica Apostólica Romana)

Por la señal, etc.
Pésame Dios mio, etc.

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

¡Dios mío! Dios de amor y de verdad. Autor de la santificación de nuestras almas, postrado humildemente ante vuestra soberana Majestad, detesto en la amargura de mi corazón todos mis pecados, como ofensas hechas a Vos, digno de ser amado sobre todas las cesas. ¡Oh bondad infinita! ¡Quién jamás os hubiera ofendido! Perdonadme, Señor, Dios de gracia y de misericordia, perdonadme mis continuas infidelidades; el no haber tenido valor para ejecutar cosa alguna buena, después que tantas veces vuestra misericordia y gracia me han solicitado, reprendido, amenazado e inspirado amorosamente. Me pesa, me arrepiento de la ingrata correspondencia e indigna ceguedad con que he resistido incesantemente a vuestros dulces y divinos llamamientos. Mas propongo firmemente con vuestro auxilio de no ser ya rebelde a Vos, de seguir en adelante vuestras tiernas inspiraciones con suma docilidad. A este fin, alumbrad, oh fuente de luz, mi entendimiento, fortaleced mi voluntad, purificad mi corazón, arreglad todos mis pensamientos, deseos y afectos, y hacedme digno de gustar los frutos bienaventurados que vuestros dones producen en las almas que os poseen. Concededme las gracias que os pido en esta Novena, si han de ser para mayor gloria vuestra, y para que yo os vea, ame y alabe sin fin en vuestra gloria. Amén.
(PEDIR LA GRACIA QUE SE DESEA)

Ven a nuestras almas
¡ Oh Espíritu SANTO!
y del cielo envía
de tu luz un rayo.
Ven, padre de pobres,
ven, de dones franco,
ven, de corazones
lucido reparo.
Ven, consolador,
dulce y soberano,
huésped de las almas,
suave regalo.
En los contratiempos
descanso al trabajo,
templanza en lo ardiente
consuelo en el llanto.
Santísima luz de
todo cristiano,
lo intimo del pecho,
llena de amor casto.
En el hombre nada
se halla sin tu amparo,
y nada haber puede
sin Ti, puro y santo.
Con tus aguas puras
lava lo manchado, 
riega lo que es seco
pon lo enfermo sano.
Al corazón duro
doblegue tu mano,
y ablande las almas
que manchó el pecado.
Vuelve al buen camino
al extraviado,
y al helado enciende
en tu fuego santo.
Concede a tus fieles
en Ti confiados
de tus altos dones
sacro setenario.
Aumento en virtudes
haz que merezcamos,
del eterno gozo
el feliz descanso.
Amén.

Novena a María Auxiliadora(comienza el 15 de mayo) 




(Recomendada por San Juan Bosco)

1º Rezar, durante nueve días seguidos, tres Padres nuestros, Avemarías y
Glorias con la siguiente jaculatoria: "Sea alabado y reverenciado en todo
momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento" y luego tres Salves con la
jaculatoria: "María Auxilio de los Cristianos ruega por nosotros".

3º Hacer o prometer una limosna en favor de las obras de apostolado de la Iglesia.

2º Recibir los Santos Sacramentos de Confesión y Comunión.

San Juan Bosco decía "Tened mucha fe en Jesús Sacramentado y en María
Auxiliadora y estad persuadidos de que la Virgen no dejará de cumplir
plenamente vuestros deseos, si han de ser para la gloria de Dios y bien de
vuestras almas. De lo contrario, os concederá otras gracia iguales o
mayores".

NOVENA DE LA CONFIANZA

Madre mía de mi vida,

auxilio de los cristianos,

la pena que me atormenta,

pongo en tus benditas manos.

(Ave María)

Tú que sabes mis secretos,                


pues todos te los confío,

da la paz a los turbados

y alivio al corazón mío.

(Ave María)

Y aunque tu amor no merezco,

nadie recurre a Ti en vano,

pues eres Madre de Dios

y Auxilio de los cristianos.

(Ave María)

Finalmente, se reza la oración de San Bernardo:

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno
de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y
reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta
confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! Y aunque
gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra
presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas,
antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas
favorablemente.



La Ascención del  Señor
(Evangelio según San Marcos capítulo 16, versículos 14 al 20)
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A los cuarenta días después de la Resurrección habiendo instruido a sus Apóstoles sobre la nobilícima misión de establecer el Reino de Dios en el mundo, Jesús iba a subir al cielo, donde le esperaban las glorias celestiales. Bendijo a su querida Madre, a los Apóstoles y discípulos y se despidió de ellos. Una nube lo ocultó de sus miradas.


Le acompañaban innumerables espíritus, los primeros frutos de la redención, que Él había sacado del Limbo. Las jerarquías angélicas salían al encuentro del Salvador del mundo.

Al situarse junto al Padre, toda la corte celestial entonó un himno glorioso de alabanza, como el que oyó Juan en sus visiones: "Digno es el Cordero, que ha sido degollado, de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fuerza, la honra, la gloria y la alabanza" (Ap 5, 12).

Jesús entró en los cielos para tomar posesión de su gloria. Mientras estaba en la tierra, gustaba siempre de la visión de Dios; pero únicamente en la Transfiguración se manifestó la gloria de su Humanidad Sacratísima, que, por la Ascensión, se colocó al lado del Padre celestial y quedó ensalzada sobre toda criatura humana.


La noche antes de morir oraba Jesús al Padre diciendo: "Te he glorificado en la tierra, cumpliendo la obra que me habías encargado. Ahora tu, Padre, dame junto a ti la misma Gloria que tenía a tu lado desde antes que comenzara el mundo"(Juan 17, 4'’).

Por estar unida al Verbo Divino, que es la segunda persona de la Santísima Trinidad, la Humanidad de Jesús disfruta del derecho a la gloria eterna. Comparte con el Padre la infinita felicidad y poder de Dios. Justa recompensa por todo lo que hizo y mereció en la tierra. Humanidad elevada al Cielo por encima de toda criatura, porque en la tierra por debajo de todo se humilló.

Cuando acabe la lucha en esta vida, Jesús nos dará la gracia de compartir eternamente el gozo de su victoria.


Jesús subió a los cielos para ser nuestro Mediador ante el Padre. Allí está intercediendo por nosotros. Subió para rendir cuentas al Padre celestial de la gran obra que había acabado en la tierra. La Iglesia nació, la gracia brota en abundancia de su Cruz en el Calvario y se distribuye por los Sacramentos, la duda de justicia es pagada, la muerte y el infierno son vencidos, el Cielo es abierto y el hombre es puesto en el camino de salvación. Jesús merecía este glorioso recibimiento, al regresar a su hogar.
La Ascensión, además, es garantía de nuestra propia subida al Cielo, después del Juicio de Dios. Fue a prepararnos sitio en su Reino y prometió volver para llevarnos con Él.

Vayamos en espíritu con Jesús al Cielo y moremos allí. Sea esta nuestra aspiración ahora en fe, esperanza en caridad. Busquemos solamente los gozos verdaderos.



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