domingo, 25 de marzo de 2012

Domingo de Pasión

El tiempo de Pasión, que hoy comenzamos, es una preparación inmediata a la gran Fiesta de la Pascua del Señor; este periodo dura dos semanas: “La semana de Pasión y la Semana Santa o Semana Mayor”. Es un periodo corto, pero destinado a meditar los sufrimientos, las humillaciones y la muerte en Cruz del Redentor. El misterio de la Pasión es la verdadera causa meritoria, y el precio del rescate de la humanidad. Jesucristo aparece como el “Varón de dolores”; se nos recuerda también su inocencia y santidad.
El Evangelio nos propone aquellas palabras que únicamente podía pronunciar Jesús, y que jamás nadie como él podrá repetir: “¿Quién de vosotros podrá acusarme de pecado?” (Juan 8,46). El tiempo de Pasión está dedicado a la veneración y al culto de la Cruz, estandarte de Cristo el divino rey, única esperanza, ya que del árbol de la Cruz a procedido la vida de las almas.

Desde hoy, hasta el sábado Santo las imágenes sagradas estarán cubiertas con velos morados, signo del luto y el duelo de la Iglesia porque se acerca la muerte del salvador del mundo. Se suprime el Salmo 42 en la Misa y los Glorias, no sonará el Órgano hasta el Sábado Santo a la noche, a excepción del Jueves Santos, que se toca en la Santa Misa hasta el Gloria.
Aprovechemos este tiempo para convertirnos de corazón y dejar que la salvación de Cristo obre en nuestras vidas; la Madre Dolorosa, la Siempre Virgen junto a la Cruz nos haga profundizar estos misterios.

(Evangelio según San Juan capítulo 8 versículos del 46 al 59)
Homilía de San Gregorio Papa.

Considerad, hermanos muy queridos, la mansedumbre de Dios. Había venido para perdonar los pecados, y decía: “¿Quién de vosotros podrá acusarme de pecado?” No se desdeña demostrar con razonamientos que él no era pecador, el mismo por el poder de su divinidad, podía justificar a los pecadores...La Verdad (Cristo) manda que deseemos la patria celestial, que mortifiquemos los deseos de la carne...pues hay no pocos que ni se dignan a escuchar con los oídos corporales los mandamientos de Dios. Y también existen no pocos,  que a la verdad escuchan estos preceptos con los oídos corporales, pero no tienen el menor deseo de practicarlos. Y hay también algunos, que reciben con buena voluntad las palabras de Dios, de tal suerte que arrepentidos derraman lagrimas, más después  de haber llorados sus pasadas maldades vuelven a ellas. Estos, a la verdad, no oyen las palabras de Dios, ya que no se dignan ponerlas en obras. Vosotros, estimados hermanos, considerad vuestra vida, y con profunda tención, temed lo que nos dice la misma Verdad: “por esto vosotros no oís, porque no sois de Dios”.

San Agustín, en su Homilía nos recuerda: los enemigos de Cristo se vieron culpables de un gran crimen, al dar la muerte, al mismo que habían de venerar y adorar; les parecía imposible expiar este crimen. A la verdad era un gran pecado cuya consideración les movía a desesperación; pero no debían desesperar aquellos en favor de los cuales el Señor pendiente en la Cruz, se había dignado orar.
Pues había dicho: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Entre muchos extraños veía a algunos de los suyos, y pedía perdón para los que le insultaban. No atendía a que ellos le daban la muerte, sino a que por ellos moría. 

Santa Misión "María Auxiliadora", Santo Bautismo

En la Fiesta de San Gabriel Arcángel, estuvimos de Misión en el departamento de Rivadavia, provincia de Mendoza. El R.P. Damín realizo 17 bautismos.
Agradecemos la colaboración desinteresada de los fieles que nos acompañaron en la Misión.
































    

1° Comuniones en la Fiesta de San Gabriel Arcángel

El Señor Leonardo Daniel Robles, recibió por primera vez a Jesús Sacramentado, en la fiesta de San Gabriel Arcángel.
Roguemos a Dios Nuestro Señor, para que lo asista con su providencia.


 

martes, 20 de marzo de 2012

Solemnidad del Glorioso Patriarca San José

A vos recurrimos en nuestra tribulación, bienaventurado José; y después de haber implorado el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro Patrocinio. Por el afecto que os unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios; por el amor paternal que profesasteis al Niño-Jesús, os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que Jesucristo conquistó con su Sangre, y que nos socorráis con vuestro poder en nuestras necesidades.
Proteged, prudentísimo Custodio de la Divina Familia, el linaje escogido de Jesucristo; preservadnos Padre amantísimo, de todo contagio de errores y corrupción, sednos propicio y asistidnos desde el Cielo, poderosísimo Protector nuestro, en el combate que al presente libramos contra el poder de las tinieblas. Y del mismo modo que, en otra ocasión, librasteis del peligro de la muerte al Niño-Jesús, defended  ahora a la Santa Iglesia de Dios, contra las asechanzas de sus enemigos (internos y externos) y contra toda adversidad. Amparad a cada uno de nosotros con vuestro perpetuo patrocinio a fin de que, siguiendo vuestros ejemplos, y sostenidos por vuestros auxilios, podamos vivir santamente, morir piadosamente y obtener la felicidad eterna del Cielo. Amén.
Imágenes de la Santa Misa, ofrecida por el R.P.Alfredo Contreras. 






Domingo de Laetare

(Evangelio según San Juan capítulo 6 versículos del 1 al 15)
Homilía de San Agustín, Obispo.
Los milagros que realizó Nuestro Señor Jesucristo son en verdad obras divinas, y nos ayudan en gran manera para conocer a Dios por medio de las cosas visibles. El es de tal naturaleza que no puede ser visto con los ojos del cuerpo; por otra parte, los milagros, con los cuales gobierna todo el mundo y dirige todas las criaturas por su misma continuidad no excitan nuestra admiración, y así vemos que apenas nadie fija la atención en las admirables y extraordinarias maravillas de Dios que resplandecen en cualquier grano de semilla. Por esto, en su admirable misericordia, se reservó realizar, en tiempo oportuno, algunas obras fuera del ordinario curso de la naturaleza, a fin de que quedásemos sorprendidos viendo, no cosas mayores, sino desacostumbradas, ya que las de cada día no producían efecto en nuestro ánimo.
Ciertamente es mayor milagro el gobierno de todo el mundo que la alimentación de cinco mil hombres con cinco panes. Y con todo, de aquello nadie se admira. De esto nos admiramos, no porque sea cosa mayor, si no porque es rara. Y a la verdad ¿quien ahora alimenta a todo el mundo, sino aquel que con pocos granos produce los alimentos? Jesucristo obró,  pues,  como Dios. Con el mismo poder  con que multiplica pocos granos produciendo las mieses, hizo que en sus manos se multiplicasen los cinco panes. El poder estaba en las manos de Cristo. Aquellos cinco panes eran como semillas no puestas en la tierra sino multiplicadas por aquél que hizo la tierra.
Presentó, pues, este milagro a nuestros sentidos para elevar nuestros pensamientos, y lo mostró a nuestros ojos para ejercitar nuestra mente. Quiso que admiráramos al Dios invisible a través de sus obras visibles, a fin de que, robustecidos en la fe y purificados por ella, deseásemos ver a  aquel Dios cuya invisible realidad nos manifiesta las cosas visibles. Pero no solamente vemos estas cosas en los milagros de Cristo. Preguntamos a los mismos milagros qué nos predican a Cristo, pues también ellos tienen su lenguaje para quien sabe comprenderlos. En efecto, siendo Cristo el Verbo de Dios, todo lo que hace el Verbo es también una palabra para nosotros.
¿Cuál es nuestra fe?. Pidamos a la misma Virgen Santísima, la fe que Ella tuvo mientras vivió en esta tierra, para poder cumplir los mandamientos  de Dios.  

Por la gracia de Dios durante el Domingo pasado tuvimos la visita del Reverendo Padre Alfredo Contreras, Sacerdote del Monasterio Nuestra Señora de Guadalupe, cuyo Superior es Excelencia  Monseñor Andrés Morello.
El R.P.Alfredo celebrando el Santo Sacrificio de la Misa y administrando la Santa Comunión. 













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